- Por José Antonio Hernández Fraguas.
“Se rompió el techo de cristal” es, sin duda, una expresión que resume y define la lucha de la mujer en nuestro país por acceder, en condiciones de igualdad, sin regateos, a los más altos niveles de poder, a la toma de decisiones fundamentales para conservar y mejorar nuestra democracia y el estado de derecho.
Y qué bueno que haya sido la nueva Presidenta de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo de la Judicatura, la ministra Norma Piña, después de haber sido elegida por sus pares en un hecho verdaderamente histórico, y de rendir la protesta constitucional, quien en su discurso destacó, de manera sobresaliente, el acceso de la primera mujer al frente del Poder Judicial Federal.
Arrancamos el primer día hábil de este nuevo año 2023 con esa excelente noticia, no solo por lo que representa para la impartición de justicia en el país, también porque confirma la autonomía del Poder Judicial y, con ello, la división de poderes, y el respeto a la Constitución y a la legalidad.
Porque en el ánimo social, lamentablemente, se había creado el temor fundado de que podía ganar el interés injerencista del Ejecutivo para “controlar” las decisiones judiciales y, con ello, tener la seguridad de que sus propuestas aprobadas por mayoría en el Congreso, aunque claramente violatorias de la norma constitucional, serían validadas y así satisfacer la intención de consolidar el estilo de gobierno sustentado en el ego y el voluntarismo.
El ataque permanente a los integrantes del Poder Judicial (jueces y juezas, magistrados y magistradas y ministros y ministras ) por parte del titular del Ejecutivo, cada vez que resuelven en sus materias con estricto apego a derecho pero en contra de lo que pudiera ser de interés y beneficio para la cuarta transformación, -acusándolos de corrupción, de vendidos o alquilados, como les ha llamado varias veces, y hasta de traidores, por no plegarse a su voluntad- ha afectado considerablemente a la independencia de criterio y a la capacidad juzgadora de quienes son las únicas personas autorizadas para aplicar la ley y cuidar y defender a la Constitución.
Y ahora dice el presidente que la ministra Piña ha votado todo en contra de la transformación, con lo que seguramente se iniciará un embate descalificador y provocador en contra de su gestión, y además, por si fuera poco, dice el presidente que aún le falta hacer algunas propuestas de nuevos ministros o ministras, y que espera que ellos sí sean congruentes con sus propósitos de gobierno. ¿Y la Constitución?, ¿Y la ley?, ¿Y el juramento ante el pueblo de México de guardar y hacer guardar la Constitución y la ley?
Felicidades a las y los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, es alentador sentir que están dispuestos a defender la dignidad de su encargo.
Seguro con la ministra Piña entramos a una nueva etapa de respeto, de dignidad y de decoro del Poder Judicial.







