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  • Mtro. José María Villalobos Rodríguez

En México la transformación de una DICTADURA BLANDA a otra patéticamente DESPOTICA está poniendo a prueba la salud mental de los ciudadanos.

Ya rayan en lo ridículo los mensajes tediosos de la “mañanera” dictados por DON PERFECTO en contra de periodistas, emprendedores, académicos, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, socios comerciales, gobiernos y pueblos extranjeros.

México jamás ha sido ni será fácil de conducir – mucho menos de gobernar.

Existe un muy arraigado localismo a lo largo y ancho de nuestro país: los peninsulares del sur se consideran primero yucatecos, después mayas y en tercer lugar mexicanos. Los neoleoneses se jactan de ser los seres humanos más productivos, trabajadores y ahorrativos que han pisado el planeta Tierra. Creen que con su generación de bienes y servicios mantienen al resto del país. Idolatran al grupo industrial al que pertenecen con un fanatismo ciego.

Para los jaliscienses su estado es la cuna cultural de toda América. El mariachi, la birria, el tequila y la Chivas Rayadas son para ellos su gran aporte a la humanidad entera. Para los tabasqueños y campechanos es gracias al gas y petróleo de su subsuelo que subiste todo el país. Para los chihuahuenses y sonorenses son ellos y no otros los mexicanos más formales y serios en sus actividades productivas.

En los estados del Bajío sigue permeando la idea que aquí “somos católicos, apostólicos y romanos” y que la vida -como en Guanajuato- no vale nada. Los mejores vinos se los acreditan los bajacalifornianos, el mejor queso del mundo debe ser el menonita de Chihuahua o el quesillo oaxaqueño (elaborado en una entidad donde curiosamente casi no hay vacas).

Para flores e industria el Estado de México, para acero Monclova en Coahuila, la mejor feria y máxima cantina masiva la de San Marcos en Aguascalientes, las mejores fresas las de Irapuato, en Morelia los ates y en Lagos de Moreno los dulces de leche, para cajeta, pues, Celaya y para mole Puebla.

En tan abundante cadena de vanidades locales y parroquialismo México se extravía aún más cuando desde el Poder Ejecutivo se ejerce que no escucha a nadie y actúa bajo la premisa fundamental de ser el monopolio de la verdad, la encarnación de las virtudes y la certeza que nadie decide mejor en qué gastar o no los fondos que los contribuyentes aportan con sus impuestos.

Si en lugar de aceptar esta verdad irrefutable sobre la perfección humana alguien se atreve a señalar algo contario a los otros datos se expone de inmediato a ser exhibido y perseguido a todo color y en cadena nacional a hora temprana.

No existe en una nación de 126 millones de habitantes con enormes diferencias étnicas – regionales más que una sola voz verdadera, sabia, impoluta y certera en cuanto tema se le ocurra tocar.

Cada semana sorprende esta voz infalible en el combate a nuevos adversarios que atentan contra su supuesta cruzada de “transformar a México”.

Recordemos que en su origen humano, el padre de DON PERFECTO fue un predicador de la Iglesia Pentecostés en el estado de Tabasco – que nunca ha sido precisamente un dechado de tolerancia y libertad de credo o valores.

En Tabasco uno de su gobernadores Tomás Garrido Canabal (secretario temporal de Agricultura con Lázaro Cárdenas) incendió templos católicos al por mayor y utilizó turbas uniformadas para perseguir a quienes le caían mal.

Se cuenta que la terquedad del predicador fue heredada por DON PERFECTO con lo cual se hizo la amalgama ideal para que en seis años alcancemos los avances que hoy tiene Dinamarca en salud, educación y productividad.

Dinamarca gasta el 10.1% de su Producto Interno Bruto en atender la salud de su gente; México solo el 5.4%, el aporte por persona en edad de trabajar de los daneses a su PIB alcanza anualmente la cantidad de US$ 60,170 dólares mientras que el de los mexicanos no llega a los US$ 7 mil dólares.

En esperanza de vida los daneses registran 83.3 años mientras que las mexicanas 78.2 años; los varones daneses 79.5 años y los mexicanos 72.6

En Desarrollo Humano Dinamarca registra 94.0 mientras que México 77.9. En educación Dinamarca gasta 7.8 % de su PIB mientras que México dedica al mismo fin el 2.5% de su PIB.

El mayor desgaste que el gobierno de cualquier país obtiene se logra cuando la realidad difiere de las palabras de sus líderes.

No se puede ser demócrata si se llama “traidores a la Patria” a quienes no están de acuerdo con las reforma eléctrica o electoral, no se puede pretender ser humanista cuando se es insensible ante 318 mil 900 niños huérfanos por COVID reportados en México por el Imperial College de Londres, cuando ante el derrumbe catastrófico del empleo se dilapida dinero público en consultas llenas de ego, no se puede hablar de honestidad cuando por todo el país se dan casos de corrupción rampante federal, estatal o municipal, cuando toda obra civil relevante se entrega a quien debe de velar por la defensa del territorio o sus mares, no es sano usar la política del avestruz ante el aumento territorial del crimen organizado, no se puede dañar la riqueza de la biodiversidad en aras de un trenecito o seguir hablando de ser combatiente del cambio climático, mientras el combustóleo de PEMEX se utiliza para generar energía eléctrica y envenenar la atmósfera con azufre.

Negar la realidad jamás será sinónimo de buen gobierno. Lo que mal empieza, mal acaba. Este sexenio lleno de ocurrencias y de ataques diarios al sentido común tendrá con seguridad un final infeliz.

Nerón en Roma no acabó nada bien, tampoco Mussolini en Italia, Gadafi en Libia o Trujillo en la República Dominicana. Al ser cuestionada Angela Merkel sobre cuál fue la razón de su éxito contestó: “ESCUCHAR A LA GENTE”… todo lo contrario a lo que hoy padece México.

 

 

 

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