- Por Mtro. José María Villalobos Rodríguez.
– “Si al gobierno mexicano se le diera a administrar el Desierto del Sahara, escasearía la arena”. MILTON FRIEDMAN.
En el verano de 1978 se vivía un frenesí de optimismo en México ante el descubrimiento del mega yacimiento petrolero Cantarell en la Sonda de Campeche, en el contexto de la guerra civil en Irak, el advenimiento de una “talentosa” generación de jóvenes futbolistas que irían a cubrirse de gloria en el Mundial de Argentina y la sensación de ser los “nuevos ricos” de Latinoamérica.
Ese lapso de euforia empezó a derrumbarse precisamente cuando Túnez, Polonia y Alemania nos pusieron en nuestro lugar y las míticas leyendas del futbol mexicano tuvieron que regresar a escondidas a nuestro país tras un vuelo de once horas desde Buenos Aires. La selección que fracasó se basaba en lo mejorcito de los Pumas de la UNAM con Hugo Sánchez a la cabeza. 44 años después se repite la historia y no hay mayor crítico que HUGO SANCHEZ al desempeño del equipo mexicano que fue a jugar en Qatar el prestigio de la patria que nos vio nacer. Hugo incluso ha vuelto a recomendar que se sindicalicen los futbolistas mexicanos y que el estaría dispuesto a ser el entrenador nacional SIN COBRAR UN CENTAVO.
Los altos precios internacionales del petróleo de los que disfrutaba México se desinflaron al igual que la selección nacional en Argentina y en su afán de imponerle sus precios al mercado López Portillo (QEPD) endeudó con 20 mil millones de dólares al 18% anual a las futuras generaciones nacidas en este país.
No le bastó al entonces Presidente su apuesta petrolera, sino que, además, tuvo la ocurrencia de nacionalizar en 1982 la banca concesionada a privados ante su fracaso de defender como canino al peso frente al dólar. Fuimos ricos por unos meses y la cruda nos duró 15 años. Ese estilo de gobernar a base de ocurrencias ya tenía grandes antecedentes como cuando siendo Presidente Lázaro Cárdenas ordenó a su Secretario de Marina que se CONSTRUYERAN BARCOS DE CEMENTO en el astillero de Guaymas. Excuso decirles que al botar el primer barco y por culpa de las leyes de la FISICA la orden presidencial fue a dar al fondo del mar. Como pocos países México tiene una fila de OCURRENCIAS PRESIDENCIALES que seguramente le darían medalla de oro a nivel mundial. A lo largo y ancho de las carreteras nacionales empezaron a erigirse silos de concreto para almacenar inexistentes cosechas de granos. Los construía lo que, luego fue la CONASUPO y sirvieron para que engrosara la fortuna de un profesor rural de apellido Hank González – que con los años fuese gobernador del Estado de México, Regente de la Ciudad de México y Secretario de Agricultura y uno de los hombres más prósperos de México. Hasta casas de apuestas y casinos en ciudades fronterizas llegó a tener, además de fábricas de camiones, constructoras, casa de bolsa y bancos en México y Texas. Los fertilizantes que los agricultores nacionales demandaban desde la década de los 70 dieron lugar a FERTIMEX – empresa paraestatal que tomaba decisiones sorprendentes, -pero explicables. Si la roca fosfórica estaba en Baja California había que poner la fábrica en Coatzacoalcos, Veracruz. La idea estaba en el negocio noble de los fletes marítimos. La Azufrera Panamericana aprovechaba los yacimientos en Jaltipán, Veracruz, para procesarlos y exportarlos en su- propia naviera a TAMPA BAY o para vender la salmuera a los fabricantes de cloro.
La Azufrera con una exagerada capacidad instalada llegó en 1981 a ser la quinta empresa más grande de México. En sus instalaciones de Veracruz tuvo una planta de generación eléctrica propia con capacidad de abastecer una ciudad de 200 mil habitantes. Para 1990 ya estaba en quiebra y se pusieron a la venta sus barcos azufreros, su salmuera y sus activos en el régimen de CARLOS SALINAS.
CLORO DE TEHUANTEPEC, otra paraestatal, también fue privatizada por esos años y dio pie a la gran fortuna de la familia y socios de ANTONIO DE VALLE -hoy tan cercano al mandamás proveniente de MACUSPANA. Los gobiernos de los estados no se quedaron atrás en el gasto del dinero publico en ocurrencias a fondo perdido. Así fue como en VILLAHERMOSA, TABASCO, se construyó una gigantesca plaza de toros de concreto en un lugar en el que llueve al menos 210 días al año – impedimento de la naturaleza a las corridas de toros.
En Zacatecas se invirtió en una fábrica de queso de tuna – que por falta de ventas acabó quebrando. En San Luis y Coahuila fueron fábricas de cajeta con similar destino. En Yucatán la empresa CORDEMEX no sobrevivió a los cordeles sintéticos, pues el henequén nativo fue donado por Luis Echeverría a Tanzania.
Por mala administración las cadenas de HOTELES PRESIDENTE jamás tuvieron utilidades al igual que las aerolíneas que administró el ESTADO MEXICANO.
Los fracasos constantes en el EMPRENDIMIENTO GUBERNAMENTAL parecen no tener fin en este país y siempre acaban en mayor deuda pública – a pagar por las siguientes generaciones de mexicanos. BANCO DEL BIENESTAR se crea para competir con la banca privada teniendo todas las de perder, para el LITIO se declara una nacionalización sin ton ni son para que el ESTADO sea quien tenga en exclusiva el derecho de localizar, procesar y vender una de las sales más abundantes de la naturaleza y en cuya industria ningún gobierno ha sido empresario exitoso- solo acumulan pérdidas. URAMEX se creó hace décadas para que el ESTADO MEXICANO tuviera el monopolio del uranio orientado al uso pacífico de la energía nuclear. Lleva décadas con el monopolio de los yacimientos posibles, probables o probados de uranio y a la fecha no ha dado ni utilidades ni minerales. La paraestatal EXPORTADORA DE SAL está ubicada en Baja California y de haber sido una gran exportadora y tenido utilidades está ahora a punto de la quiebra porque sus administradores públicos se dedicaron al dolce farniente a costa del erario.
Las amargas lecciones que ha dejado cada Mundial de Futbol no son nada ante la gigantesca carga fiscal que significa el GOBIERNO EMPRENDEDOR que cada sexenio deja una estela de malos resultados mucho más costosos que ser eliminados en la primera ronda de patadas.







