Armando EBOLI
PUEBLA, PUE.- Las acciones de Estados Unidos hacia Venezuela tienen tenso a todo el continente, por un lado, gran parte del exilio venezolano aprueba en mayor o menor medida una intervención estadounidense, sobre todo después del conflicto electoral en Venezuela de 2024, hoy parece la única forma en la que podrán sacar a Maduro de la presidencia. Las elecciones de 2024 son las primeras en las que el gobierno venezolano no pública las actas electorales, provocando una sospecha internacional que terminó con Brasil vetando la entrada de Venezuela del grupo BRICS.
El éxodo venezolano es uno de los más grandes del mundo y esto se conecta con la nueva política de migración estadounidenses, porque ellos pueden tolerar a un dictador, pero no a un gobierno que sigue provocando la llegada de miles de migrantes a sus fronteras, Venezuela y Cuba son aliados incondicionales de Rusia y China, y disciplinar a Maduro será disciplinar a todo el continente, evitar que China siga creciendo en lo que Estados Unidos percibe como su área de influencia, hoy China es el mayor socio comercial de países como Brasil o Argentina.

El Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado también puede interpretarse como un respaldo del resto del mundo a cualquier acción que acabe con el régimen venezolano, todos mirarán a otro lado y es poco probable que Rusia o China hagan algo por su socio. Los países latinoamericanos tampoco harían más que dar discursos de indignación llamando a la paz, no pueden hacer más.
Aunque se entiende la posición del éxodo venezolano, en el resto del continente asusta ver a Estados Unidos con el cinismo del siglo XIX, violando el derecho internacional, atacando barcos con personas cuya identidad y culpabilidad desconocemos, la molesta arbitrariedad con que amenaza intervenir incluso en países aliados como México, su uso de los aranceles para presionar gobiernos en su política interna, como lo hizo con Brasil para que no encarcelaran a Jair Bolsonaro. No hay nada que pueda ponerle un alto a Estados Unidos.
Lo que quizá le convenga a los venezolanos, no nos conviene a los demás, no queremos un gobierno títere de Trump, más de sus bases militares en Latinoamérica u otro Puerto Rico, y menos en un país con la importancia y peso que tiene Venezuela. Brasil y México, reconociendo su debilidad frente a los norteamericanos, tratan tímidamente de evitar esta intervención. Lo cierto es que sólo la renuncia de Maduro, puede apaciguar las aguas, si como parece, Maduro se niega a renunciar, deberá ser pragmático y ofrecer algo que Trump realmente desee de Venezuela y pueda vender a sus electores como un triunfo. Si la intervención sucede, sabremos de que sirvió a Venezuela su relación con Rusia y China y que tanto podemos apoyarnos en ellas para frenar el poder estadounidense.

*Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) y pasante de la maestría de Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Interesado en relacionar arte con política. De gustos altermundistas pero acostumbrado a vivir en un mundo neoliberal.
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