¡Duro, duro y a la cabeza…!
Luis Miguel Urbiña Calvo
Hablando de lunes del cerro, hablando de obras artísticas y culturales y del gran cúmulo de talento escrito, pictórico, artesanal, escultural, escénico, muy relevante el trabajo meticuloso y elaborado de los gigantes en la alameda o de la alameda de león. Sin ninguna duda artísticos y exquisitos. Si exquisitos guste o no exquisitos.
Sujetos a las interpretaciones que gusten; depende de la perspectiva con que se interpreten. Lo que es cierto es que, son obras monumentales que, por lo menos no conocíamos en este espacio, nos hacen transportarnos a otras épocas o eras, incluso esta era. De nuestro nombre, nuestros respetos, nuestro reconocimiento, porque en primera línea tanto la pintura como la escultura requieren de sumo talento, estudio, creatividad, espíritu, corazón, sensibilidad.
Sí, creatividad, originalidad, ingenio, tener encuentros con su musa, con su iluminar o con el amanecer espiritual, con la inspiración, pues, lo que, desde luego, no es cosa menor. Al contrario, tener todas esas y más virtudes, no cualquiera. Así de complicado es ser artista. Imaginemos entonces… Crear gigantes de metal como los que nos muestra en la alameda de León del centro de Oaxaca de Juárez del artista Alberto Aragón Reyes.
Habría que imbuirnos en su mundo; en ese pequeño o gran mundo de cinco letras para tratar de interpretar la cara o mil y unas caras que don Alberto Aragón Reyes, en este espacio solo opinaremos que es una gran obra, impresionante, imponente, singular, llamativa y artística que, sepamos en este espacio sin precedentes.
Nos fijamos en los detalles que parece que los hicieron con escuadra y regla. Formas bien cuidadas, con la estética, simetría, fisionomía, formas y esencia que, desde luego, es de llamar la atención, jalando y cargando mundos y animales, si se trata de lo que tratamos de interpretar que, obviamente es un atrevimiento con el permiso del artista, sabemos qué pasamos opinar.
Pero peor sería, quedarnos callados haciéndonos creer… que entendemos y no tratamos de analizar siquiera. Lo que nos queda claro es que, los gigantes nos llaman la atención e impresionan y, destacan en la alameda de León, con muy particular presencia. No cabe duda que los gigantes nos hablan sin hablar, nos explican sin explicar como las grandes obras de arte de mayor relevancia según nuestro pensamiento.
Por ello, desde este espacio felicitamos a Alberto Aragón Reyes, por su dedicación, tu tiempo, por su dedicación y disciplina, sobre todo por su arte. Muchas ¡felicidades!, y que vengan obras más con el estilo y calidad mágicos que, estamos convencidos de que, sus obras seguirán enviándonos mensajes y brindando espacio para las interpretaciones.







