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Duro, duro y a la cabeza…!

Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo

Jóvenes… Jóvenes… El calor o como se dice en el Istmo de Tehuantepec, Oax. “La calor” está elevada la temperatura, nada romántica, nada cordial, menos húmeda la temporada, hemos tomado de agua, algunos como camellos, otros, cervezas u otros alcoholes para ver si se nos mitiga el calor, sin éxito alguno. El calor nos sofoca, hay que sembrar “árboles”, sembrar “árboles”.

Sí, porque sin vegetación, sin árboles, pues, no vemos como se generara el ciclo para obtener agua. Tenemos toda la ciudadanía la obligación de sembrar árboles. —aclaramos, no debemos quemar basura ni los sembradíos—tenemos que, reeducarnos para separar la “basura” no desperdiciar el agua, porque el agua de los pozos está escasa.

Debemos cuidar el agua y, no desperdiciarla, ni almacenarla por ignorancia o egoísmo, porque no está lloviendo con frecuencia, el agua obtenida de los subsuelos se está secando, obligándonos a cuidar más. La sequía nos apremia, las altas temperaturas son sofocantes y permanentes, con ligeros rasgos de humedad.

Tendremos que aprender a no lavar autos pequeños o grandes con manguera de presión, sino con cubeta, tenemos que separar la basura en orgánica e inorgánica, ya no es broma, ya no es tendencia ni moda. ¡Estoy ya es serio!, ya no tenemos tiempo de evadir responsabilidades ni culpar a otros.

Ya no podremos tener lotes baldíos, llenos de maleza, llenos de basura y animales carroñeros, los tiempos de hacernos “patos” se terminó. Tenemos que apreciar y valorar mayormente el agua, sea de cuál sea, porque se puede necesitar, tenemos qué reciclar el agua, usarla hasta donde se pueda y desecharla cuando se deba.

Por otra parte, ya no se pueden quemar los sembradíos o, por descuido de cigarros, plásticos, hules, leñas, provocar incendios que devoran predios, cerros, parajes, bosques y hasta selvas. Nuestros tiempos ahora son de cuidar, preservar, plantar, prevenir, replantar, proteger, sobrevivir y ayudar a sobrevivir a la naturaleza.

No queremos sonar a tragedia, pero sí sonar responsables, solidarios y comprometidos con un ecosistema qué nos necesita, porque lo necesitamos. Un ecosistema qué nos reclama que, lo descuidamos y, peor aún, lo perjudicamos. Porque si estamos viviendo una crisis de agua sería a lo largo y ancho del país y, otra crisis de basura en sus diversas modalidades o categorías o versiones.

¡Han sido días calurosos, estamos en primavera, viene la temporada de aguas, primero Dios! Llueve… mientras tanto, tratemos de cuidarnos y de cuidar a la naturaleza, esa naturaleza que es tan agradecida que, con poco que llueva, llena los mantos freáticos y florece los árboles y las plantas.

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