¡Duro, duro y a la cabeza…!
Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo
¡Que lástima!, ¡de pena ajena!, que esté tan corroído el sistema educativo en México, tan amafiado, tan perversamente organizado.
¡De verdad!, con el gran respeto que nos merecen las instituciones de educación superior públicas y, privadas, pero más las privadas; “algunas” tienen en su estructura perversidad galopante en licenciaturas y, en Posgrados, sí, cuates de los cuates, aunque ni los cuates ni los coordinadores funcionen, eduquen, formen profesionales, profesionistas, menos produzcan un “cacahuate”.
En varias de las instituciones de educación superior, “no entienden que no entienden” que el único daño se lo hacen a sí mismas, porque son empresas en el caso de las escuelas particulares y; en el caso de algunas instituciones públicas no se ven ni de reojo ni por accidente que viven crisis educativa sería. Peor aún, muchas de las instituciones particulares dizque asisten a cursos de actualización, de programas, de derechos humanos, etc. Pero habrá que preguntarle al alumnado dedicado, disciplinado y crítico si la docencia explica las actualizaciones y preparaciones.
¡Ah!, pero varias de ellas presumen nivel académico de excelencia, egresados de primer nivel, docencia de elite académica, sin siquiera saber leer, escribir, elaborar programas, planes, metas, instrumentos, herramientas, etc. ¡Qué barbaridad! En varios de los casos están tan en crisis que, copian y re-copian, pegan y re-pegan con los errores, faltas, fallas, omisiones, desatinos, bibliografías y, “barrabasadas” idénticas a lo deficientemente copiado del anterior formato y de los contenidos hablamos otro día…
Y… Qué decir de las universidades que obtienen revoes o, registros cómo comprar sobres de agua de conejo “culey”. Y, pues, sí, sabemos que es negocio y, por ello, lo decimos precisamente por qué, ni para eso son buenos ni para cuidar, procurar y hacer producir el negocio. De las universidades a las que la sociedad les dice de “gobierno”… Bueno, se dice que, hay muchos intereses que, por cierto, desconocemos, pero de las universidades privadas, estas son empresas, no obtienen subsidios ni recursos del estado mexicano.
Por ello, comentamos que están en crisis y, lo que se avizora es peor que la “reproducibilidad” que sostenía el gran Lyotard. Pues, aunque sea por ello, debía ser más juicios y comprometidos con su empresa, con la “visión” y la “misión” que enarbolan las universidades. No creemos que haya necesidad de que las autoridades fiscales y educativas tanto estatales como federales tengan que intervenir para corregir o señalar omisiones y faltas.
Lo que sí comentamos es la crisis educativa por las que cursan algunas universidades públicas y privadas en las entidades federativas del país. Crisis que, estamos convencidos de que será pasajera si es atendida oportuna y eficazmente. Sobre todo por el bien de las poblaciones estudiantiles de licenciaturas y posgrados.







