CUANDO LAS MUJERES SE ENFERMAN
Sara Georgina Vargas Juárez
Con todo el cariño y respeto a tantas mujeres que están a diario librando batallas en nuestro sistema tan obsoleto y vergonzoso de salud, aquellas que han aprendido a medio vivir con cáncer u otras enfermedades un abrazo fuerte de corazón.
La frase “no tengo tiempo de enfermarme” es más común de lo que pensamos.
Cuántas veces lo hemos escuchado en mujeres que están a cargo de hijos, padres, esposo o de negocios que sostienen a la familia. Nuestra sociedad tiene el concepto que las mujeres aguantamos todo, que estamos diseñadas para soportar mas dolor que el género masculino.
Recuerdo bien una frase de mi abuela cuando decía: “Las mujeres así estemos con las tripas de fuera nos las volvemos a meter, nos amarramos la panza y seguimos adelante “. Esta frase suena muy drástica, pero en realidad ése es todavía el pensamiento social hacia las mujeres y su cuerpo tan perfectamente diseñado para dar vida.
Recuerdo que otra gran frase de ella la decía cuando cocinaba y veía a las demás mujeres que les daba miedo saltar el aceite hirviendo; ella decía muy molesta “las mujeres agarramos lumbre“ ¿Qué clase de mujer era ella? La respuesta es que ese concepto lo tienen cocineras de las comunidades, las mujeres que hacen tortillas, las que lavan ropa ajena, las que suben al cerro por leña, las que trabajan en cocinas de restaurantes desde antes que salga el sol, etc.
Las clases sociales son marcadas en nuestra sociedad, sin embargo, las enfermedades no saben distinguir, tengo la imagen muy presente de mi paso por el Hospital de Oncología del Estado de Oaxaca; esas salas que aunque tienen una mini pantalla puesta en los programas de entretenimiento televisivos no logran quitar el pensamiento de tristeza de las mujeres que están esperando su quimioterapia con la mirada detenida en un punto fijo, sin cabello, usando un bonito turbante, todavía maquilladas para aferrarse a sentirse seguras; otras solo con un rebozo de acuerdo a la economía. Muchas de ellas pensando si lo lograrán; otras pensando no me pueden ver mal, mi familia me verá luchando, otras recordando la frase de inicio “no tengo tiempo de enfermarme”. Cuántas mujeres sin alguno de sus senos que al mirarse al espejo ya no se reconocen.
La razón de esta reflexión es subrayar lo importante que es decirle al mundo y a nuestra sociedad que las mujeres “no somos inmunes al dolor”, no somos máquinas perfectas que no deben decir que les duele o que se sienten mal; también una menstruación duele, también una cesárea duele al igual que un parto y dar lactancia duele. Nuestro sistema emocional duele y si no lo entienden por ignorancia no es nuestra responsabilidad como mujeres callarnos (“No tendrán la comodidad de mi silencio”).
A nuestras autoridades, también decirles que es ridículo poner clínicas para la mujer que tienen fachadas rosas y actos protocolarios de inauguración cuando no tienen personal que atienda con humanidad; decirles que hasta el ultimo momento de nuestra enfermedad nos deben dar dignidad en la atención médica, que las horribles batas viejas impregnadas de químicos de desinfección que por si fuera poco no hay las tallas a necesitar, son la forma más clara de hacernos sentir un pedazo de carne manipulado.
Las campañas de salud, también deben ser de seguimiento sin que nos echen la culpa por no llegar a la consulta cuando no otorgan los permisos en el trabajo, “o trabajamos o vamos al doctor” o cuando queda muy lejos el hospital y todavía se tiene que llegar en la madrugada para que atiendan de mala gana o nos dejen ya con bata sin ropa interior, en una camilla vieja en el pasillo donde más gente espera y manipulándonos dos enfermeras que se cuentan el chisme del momento.
No por ser mujeres duele menos¡¡¡¡
Por otra parte, las enfermedades mentales y emocionales hacen también estragos en las mujeres empoderadas; claro que sí, aquellas salidas de una separación aquellas que se han superado atravesando esta brecha de desigualdades académicas y laborales si las que la sociedad les dice que si suben de peso o no visten de acuerdo a la etiqueta no pueden ser exitosas, aquellas que cuando tuvieron hijos alguien les dijo que solo ellos importan, estas enfermedades las orillan a los diferente vicios modernos para aguantar la presión de las expectativas; enfermedades mentales que hacen un día no salir de casa, no querer hablar con nadie, de vernos muy gordas cada vez qué pasamos frente al espejo; enfermedad mental que juega con la mente de las mujeres y nos dice maquiavélicamente; termina con este dolor, termina con tu vida.
¿Un psicólogo? ¿Una consulta psicológica en clínica publica? Ni soñarlo tal vez con suerte en un mes me la otorgue el IMSS.
No por ser mujer duele menos¡¡¡¡¡
Levanta la voz no te dejes vencer con tu último aliento Mujer lucha por ti¡¡¡¡¡¡







