CDMX.- Dentro de un mundo capitalista queda la constante pregunta de si el arte forma parte del modelo económico que más nos rige como sociedad, es decir, si partimos de la premisa de que el arte vende y debe de ser un medio redituable de vida, partiríamos de que los museos deberán de entregar reportes sobre retorno de la inversión y deberán de expandirse, ¿sucursales del Museo Nacional de Antropología en Timbuctú? En donde puedas adquirir tu souvenir de la piedra del sol en tu sucursal de confianza.
Hablemos de números, actualmente hay sólo en Ciudad de México 150 museos en una superficie de 1,485 kilómetros, es decir, cada 9.9 km te encontrarás un museo. Es decir, por cada 2 salas de cine en la Ciudad de México hay un museo. ¿qué tantos récords estaremos dispuestos a romper en el mundo del arte? En números globales la UNESCO reporta que en 1975 sólo había 22.000 museos en todo el mundo distribuidos en 206 países, actualmente se reportan 95,000 museos. Y uno de sus objetivos es el desarrollo económico, creativo y social de un territorio, ahora no sólo conservan y difunden las diferentes formas artísticas, si no son ejes económicos importantes dentro de un estado o país ¿Esto será la perdición de los recintos culturales? El dejar de romantizarlos sobre los ejes inamovibles, estáticos y ceremoniales que son los museos nos permite entenderlos dentro del contexto social donde se desarrollan, ser más observadores con las estrategias que emplean para su subsistencia en la sociedad.

Ahora entendamos el concepto de franquicia, que a mi parecer es mucho más un concepto de la ola de los 2000 cuando ante mis ojos el mundo se globalizó, pero eruditos podrán nombrar este como una segunda globalización. En pocas palabras, franquicia es el permiso que una persona moral o física tiene sobre imagen, uso de marca o actividad comercial sobre un concepto ya probado, es decir, no es una sucursal ya que los dueños son independientes uno del otro. Hoy en día el ejemplo más sencillo sería el de comprar un combo, algo ya estructurado, empacado y listo para usarse o comerse o distribuirse.
Con lo anterior se aplicaría al punto cultural de la siguiente forma, en mi particular opinión, la globalización genera que la propuesta cultural debe de estar disponible en un espacio histórico/ social sin importar si esté espacio geográfico sea el del origen.
Considerando eso la primera forma de franquicia dentro de los museos podría entenderse como las itinerancias de una exposición, es decir, que tu tengas la oportunidad de ver la misma muestra en diferentes partes del mundo, la gestión de itinerancias es un trabajo de tiempo completo, los museos dedican recursos económicos y de capital humano para que estos departamentos desarrollen estrategias, destinen recursos para lograr que la visión de su museo dentro de una exposición se pueda permear a diversos lugares del mundo.
Por último, el claro ejemplo de una posible franquicia dentro del mundo de los museos sería el Louvre Abu Dabi, todos hemos escuchado, leído, visto el Louvre ubicado en la capital francesa en donde cuenta con un aproximado de 35,000 piezas expuestas y una colección total de 445,000 obras en total con una afluencia de visitantes de 10,200,000 al año. Este museo tiene su franquicia en los Emiratos Árabes, hay parte de su colección permanente y fortaleció a un museo aperturado en 2017 con la finalidad contar con un museo universal del mundo árabe se gestionó que colecciones provenientes de Grand Palais, Quai Branly, Pompidou, entre otros unieran esfuerzos para crear una colección digna de una filial del Louvre. Y tú, ¿qué museo franquiciarías?

* Mercadóloga y gestora cultural enfocada en autogestión de recursos y relaciones públicas





