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Alfredo MARTÍNEZ DE AGUILAR

  • La Auditoría Superior de la Federación (ASF) documentó entre 2019 y 2023 errores graves en la planeación, cálculos deficientes y falta de supervisión técnica en la construcción de la Línea Z del Tren Interoceánico, donde ocurrió el fatal accidente.

  • La libertad de expresión, el derecho a la información y el derecho a saber la verdad estorba en el periodismo a los gobiernos de la 4T que privilegian la opacidad al reservar sus proyectos insignia, como el Interoceánico, como asuntos de seguridad nacional.

Al lado de la libertad de expresión y del derecho a la información, el derecho a saber la verdad, es piedra angular y columna vertebral del Estado de derecho, de la democracia y de la Constitución.

La dimensión de estos derechos humanos fundamentales es de tal magnitud que sin estos no hay Democracia ni Estado de derecho, ni transparencia, ni rendición de cuentas de los recursos públicos.

Es el sagrado derecho a la verdad de las víctimas de la corrupción en la construcción del Tren Interoceánico de Amílcar Olán, Pedro Salazar Beltrán y sus primos “Andy” y “Bobby” López Beltrán.

El tren llevaba 250 personas y se descarriló sobre el kilómetro 230+300 de la línea Z, entre las poblaciones de Nizanda y Chivela; uno de los vagones cayó al barranco, con saldo de 14 muertos.

A la luz de la corrupción del Interoceánico cobra claridad la trascendencia constitucional, política, social y económica, de la libertad de expresión, del derecho a la información y a saber la verdad.

El periodismo cimentado en estos derechos estorba a los gobiernos que privilegian la opacidad al reservar sus proyectos insignia, como el Tren Interoceánico, como asuntos de seguridad nacional.

La denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra constructoras, contratistas y funcionarios responsables del Interoceánico confirmará la corrupción de la nueva mafia del poder.

El abogado Adrián Arellano presentó la querella por el delito de lesiones, abuso de autoridad y ejercicio abusivo de funciones contra Comsa Infraestructura, Grupo Constructor Diamante, Daniferrotools, y servidores públicos.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) documentó entre 2019 y 2023 errores graves en la planeación, cálculos deficientes y falta de supervisión técnica en la construcción de la Línea Z, donde ocurrió el accidente.

Expertos detectaron desde 2020 que el trazo de las vías presentaba curvaturas y pendientes muy elevadas para la operación segura de un tren de pasajeros, lo cual pudo ser un factor que contribuyera al descarrilamiento.

El ingeniero ferroviario británico Gareth Dennis advirtió previamente que los trenes usados, modelos HST adquiridos en Reino Unido, operarían sobre vías en condiciones inadecuadas, lo que incrementaba los riesgos de accidentes.

El ingeniero civil Eduardo Ramírez Cato ha explicado que factores como la topografía del terreno y las curvas pronunciadas requieren un mantenimiento y velocidades específicas, que de no respetarse, pueden provocar la salida de un vagón de las vías.

Se ha puesto de manifiesto que el mantenimiento preventivo de los trenes y la infraestructura son fundamentales antes de cada salida para evitar fallas mecánicas o problemas con los frenos, lo cual quedó en entredicho tras el suceso.

alfredo_daguilar@hotmail.com                                                                                director@revista-mujeres.com                                                                                      @efektoaguila

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