Bienvenido 2024
José Antonio Hernández Fraguas
Inicia 2024, un año que será muy importante para consolidar nuestra democracia o para perderla, según sea la decisión de las y los mexicanos. Año electoral no solo en México, también en los Estados Unidos, lo que significa que habrá una fuerte presión del vecino del norte sobre el gobierno mexicano, pues hay temas que son muy lucrativos electoralmente para ellos y que no han tenido un buen tratamiento en nuestro país, como la crisis migratoria, el cumplimiento de TLCAN, la producción de fentanilo – aunque se niegue por el gobierno mexicano –, el comportamiento de los cárteles y del crimen organizado y la inseguridad, entre otras cosas que inquietan a los estadounidenses.
Y aquí, en nuestro sufrido país, viviremos un año de campañas políticas que propiciarán más división y encono entre la ciudadanía y, aunque parezca imposible, nos atiborrarán en la radio y la televisión de MÁS spots propagandísticos que no dicen nada, aburridos y sin contenido; veremos mucho más bardas y espectaculares y un gasto excesivo, oneroso y ofensivo para la promoción de personajes que nadie, o casi nadie, conocía antes de publicar su rostro por todos los espacios del territorio nacional y de cada municipio o distrito electoral; veremos también descalificaciones y campañas de desprestigio, se revelarán audios y videos comprometedores que, por supuesto, serán negados o se dirá que fueron editados o que se crearon con inteligencia artificial, pero que reflejan la guerra sucia, las campañas negras y la ambición de algunos por llegar y de otros por no dejarlos llegar; leeremos que hay nuevos plagios en las tesis de quienes aspiran a un cargo, o que hay quienes no cumplen con las obligaciones con sus familias y, también, escucharemos muchas quejas porque no se respeta la paridad o porque hay violencia política de género, en fin, tendremos que estar preparados y preparadas para sobrevivir a este periodo de campañas políticas.
Pero lo que realmente quiere ver y escuchar la ciudadanía son propuestas serias que ofrezcan la solución a los problemas de cada quien, que se identifiquen con nuestras causas, que nos digan como se resuelve la creciente inseguridad; que se respetará nuestro empleo y que habrá mejores oportunidades para todos; que los jóvenes podrán reunirse sin el riesgo a ser asesinados y luego acusados de mariguanos; que alcance para comprar los satisfactores básicos y, en general, que vivamos en un mejor país, y eso, cuando menos hasta ahora, no lo hemos escuchado ni de los partidos ni de quienes pretenden ser sus candidatas y candidatos.
Por un lado, hemos estado viendo a una candidata sin personalidad, apagada y sin carisma, y que, por decisión propia o impuesta, solo ofrece continuidad para que sigamos por el camino de la “transformación”. Una candidata que acepta, como “logros”, que se haya desaparecido a las instancias infantiles, o que se cancelara el seguro popular, o que se realicen obras suntuosas que aún no están terminadas, pero que ya fueron inauguradas, o el desabasto de medicamentos y la desatención a los niños con cáncer, o atacar sistemáticamente y pretender acabar con la división de poderes y con los órganos autónomos constitucionales, o que no se hayan cumplido las propuestas más simples en el sexenio como acabar con el huachicol, por ejemplo, y además, que su más elaborada propuesta de campaña es que ¡seguirán las mañaneras! Pero el “más de lo mismo”, con todas sus consecuencias, se volvió su causa y, hasta ahora, le ha funcionado.
Por el otro, todavía no se sabe si los partidos que proponen a la otra candidata, mantendrán la unidad, y si sus dirigentes realmente apoyarán con sus estructuras, pues hasta ahora parece que solo se están preocupando por definir las “pluris” de cada organización y que no han hecho la tarea para evitar las deserciones de sus partidos, lo que afecta más a la campaña que a los propios partidos, pues se regala un discurso cómodo para los adversarios, y tampoco se ha visto una verdadera voluntad política para arropar a quien los representará en la contienda. Y aunque se nota un esfuerzo importante de algunos integrantes del equipo, todavía no se logra dar la imagen de que se está incluyendo a la sociedad civil y tampoco ha quedado claro que con esa candidata se garantiza la certeza democrática y el respeto a las instituciones, además de la recuperación de programas y soluciones para cada sector de la ciudadanía. No ha quedado clara su causa, y lo hecho hasta hoy, parece que no le ha funcionado, porque los partidos no han querido entender que la causa ahora es la sociedad civil y no sus intereses.
Y luego, en Movimiento Ciudadano, siguen esperando para definir quién los representará, pero mientras, lo que sí ha quedado claro, es que su proyecto va en contra de la oposición y que beneficia al oficialismo. Quienes creyeron, en algún momento, que MC era una opción viable, que crecería realmente, se han desilusionado ante la actitud de ese partido que ahora busca culpar a otros, al PRI y al PAN, concretamente, para justificar el descarrilamiento de quien era su posible candidato y no reconocen que lo que lo bajó fue su propio protagonismo y su intolerancia, pero en fin, habrá que esperar unos días más para ver que deciden.
Lo que nos espera, pues, es un año movido, intenso y lleno de sorpresas. Solo la ciudadanía organizada y decidida definirá, con su voto, el futuro de México. Cuidemos todos a nuestra democracia y levantemos la voz, acusemos con energía a quien o quienes pretendan llevarnos a otro tipo de gobierno. En la democracia, se puede debatir, discutir, discernir, cambiar, proponer, hasta romper, pero en un marco de civilidad y respeto. Feliz año nuevo. Al tiempo.







