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Jennifer JIMÉNEZ*

GUADALAJARA, JAL.- Prácticamente estamos cerrando el año, y con ello traemos de nuevo todo el ritual de los propósitos, argumentando que esta vez los cumpliremos, que no habrá poder humano que nos detenga ante los retos que seguramente se presentarán en el 2025. Bueno, ante esto, quisiera decirles mi teoría, en el caso de que realmente no exista pretexto o excusa para creer firmemente y actuar con compromiso ante las encomiendas que hemos decidido conquistar.

Si uno tiene el temple para recorrer el camino, dedicarle el tiempo que se necesita a manifestar, visualizar y no rendirse, entonces el universo se pone en marcha junto con nosotros para traernos lo que hemos pedido, no solo de palabra sino de acción, de sentimiento, de creencia. Es ahí cuando la resiliencia jugará un papel importantísimo. Pero ¿Qué tiene que ver aquí la resiliencia? Antes de que entre a detalle, repasemos el significado de esta palabra. Resiliencia significa: la capacidad de adaptarse a las situaciones adversas.

Ahora que tenemos claro esto, cuando uno está decidido a lograr algo es porque no lo tiene, y si no lo tiene es porque su vida vibra en cierta frecuencia. En el momento en que se pone en marcha el propósito, junto con todo el ejército de cualidades y compromiso para cumplirlo, entonces las circunstancias y experiencias en nuestra vida cambiarán, no podrían permanecer igual, sería muy ingenuo creer esto, porque hemos cambiado la vibración. Todo nuestro mundo, ese que ya conocemos muy bien, tendrá que ser destruido para que el nuevo pueda construirse.

Es aquí donde se debe confiar, confiar en el proceso y que cualquier circunstancia que percibamos como desgracia no lo es, es incluso necesaria. El universo no parará ante nuestro dolor o desgracia, simplemente porque no puede sentirlo como nosotros. Su chamba es acomodar como sea aquello que se le pidió, no reparará en arrasar con todo lo que le estorbe, y si lo que le estorba es una relación, un trabajo o una amistad no dudará en quitarla del camino para cumplir su propia misión. Así como nosotros tenemos nuestras misiones, él cumple con las propias.

Así que, si tú estás completamente seguro o segura de que a ese propósito le has dado vida con la palabra, acción, sentimiento y dedicación, ten muy presente que las situaciones que puedas catalogar como catastróficas no lo son, son simplemente consecuencias necesarias para que aquello se manifieste, para que los propósitos triunfen. Y todo este proceso es parte de la resiliencia, aguantar los golpes que con total certeza recibiremos en el camino, que más que golpes deberíamos de llamarlas transiciones.

No habría que tener miedo de un resultado desfavorable, pues si se ha actuado con total convicción, con pensamientos, acciones, sentimientos y palabras correctas en sintonía y concordancia, sin perjudicar a los demás, sin actuar con malicia, sin envidiar, teniendo fe en el éxito propio, aplaudiendo el éxito ajeno, siendo amable con nosotros, así como con los demás, teniendo las intenciones bien limpias, entonces la magia del universo se pone en marcha.

 

*Escritora e instructora de meditación. Apasionada por los temas espirituales y de superación personal. He tomado diferentes estudios, diplomados y cursos que me han llevado a conocer y compartir lo que aprendo y experimento sobre el poder de nuestra mente y espíritu.

Instagram: meditaconmigomx

Página web: www.meditaconmigo.mx

 

 

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