- Por Mtro. José Ma. Villalobos Rodríguez.
En el proceso de evangelización de la Nueva España del Siglo XVIII fueron decisivos los franciscanos, quienes cada 200 kilómetros desde Querétaro hasta Canadá establecían en la costa del Pacífico un centro de operaciones en el cual se integraban con etnias originarias. Los misioneros no sólo llevaban el catolicismo, sino también compartieron conocimientos agropecuario y para el cuidado del medio ambiente y la salud. El franciscano San Junípero Serra – único español honrado con una estatua en el Capitolio de Washington- fue responsable de las misiones y es considerado el “PADRE FUNDADOR DE CALIFORNIA”.
Al independizarse en 1821 de España México poseía un territorio de 4 millones de kilómetros cuadrados. En el siglo XIX entre otros territorios perdidos 1 millón 730 mil 659 kilómetros cuadrados son hoy parte de la Unión Americana (California, Arizona, Nuevo México y Texas).
Tijuana quedó como el último rincón al noroeste del territorio nacional y en 1935 sólo contaba esta ciudad con 8 mil habitantes, cuando en 1935 el emprendedor Al Capone instaló un exitoso casino en Ensenada, Baja California con la ayuda del Presidente mexicano Abelardo Rodríguez (nativo de Baja California).
Esta lucrativa actividad fue prohibida en México por el Presidente Lázaro Cárdenas en 1938. Estaba convencido que por la naturaleza irresponsable del pueblo eran nocivos los juegos de azar, ya que los apostadores dañaban el gasto familiar.
El territorio de Baja California en el México de inicios del siglo XX presentaba un severo despoblamiento. En los sexenios de Cárdenas hasta Ruiz Cortines se trató de poblar la península con gente de otras latitudes nacionales. Ciudad Constitución, por ejemplo, fue colonizada por mixtecos de Guerrero, Puebla y Oaxaca, y la gente se dedica a la agricultura y ganadería en un entorno mejor que en sus regiones de origen. El gobierno federal pagaba para poblar este territorio.
La carretera transpeninsular Tijuana–Los Cabos con cerca de 1 mil 500 kilómetros tiene 50 años de construida y en esta obra tan espectacular tuvo mucho que ver el ingeniero civil Herman Guzmán Méndez, gran caminero nativo de Oaxaca, quien es un ejemplo de la excelente formación de nuestros expertos en vías terrestres. Junto con esta carretera se construyeron hoteles con gasolineras y hoteles cada 200 kilómetros pensados para el viajero que fuese a transitar a lo largo de la península.
En el avance de nuestros vecinos del norte al volverse potencia mundial estuvo una estrategia de ampliación de sus fuerzas armadas. Para la Marina de la Unión Americana fue clave la costa del Pacífico en la que invirtieron millones de dólares por en bases navales, como es el caso de San Francisco y San Diego –entre otras.
Miles de “Marines” pasaron por la base naval muy próxima a Tijuana (60 mil habitantes en1950) donde daban rienda suelta a su necesidad de esparcimiento extra cuarteles.
Por los efectos benéficos para la manufactura que trajo consigo la era de las maquiladoras y los tratados comerciales entre Canadá-Estados Unidos y México se revaluó el área que comparten San Diego y Tijuana que tienen una economía diversificada y altamente competitiva orientada a atraer inversión directa de la región Asia Pacífico.
El puerto y ciudad de San Diego está ubicado a 190 kilómetros al sur de Los Ángeles. Cuenta con 1 millón 500 mil habitantes y junto con Tijuana es la segunda zona binacional más poblada en Norteamérica. Solo les superan Windsor, Ontario en Canadá y Detroit en Michigan, Estados Unidos, que suman 5 millones de habitantes frente a los 2 millones 180 mil habitantes de la zona de Tijuana-San Diego.
Lo que hoy es San Diego fue habitado por el pueblo Kumiai y en 1542 Juan Rodríguez Caballero a su paso por la bahía declaró el área parte del dominio del Reino de España.
En 1821 pasó a formar parte del México independiente y desde 1850 tras la invasión de la Unión Americana pasó a formar parte de su territorio. La economía del Condado de San Diego se complementa con la de Tijuana en la manufactura y servicios como atención a fuerzas armadas, educación, turismo o logística para la industria electrónica y el comercio internacional. Es sede de una extensión de la Universidad de California que cuenta, además, con un hospital orientado a la investigación biotecnológica.
La ciudad de Tijuana (población en 2020: 1 millón 922 mil 523 habitantes) con su impulso industrial y muy bien organizada promoción ha sido llamada con justicia el “Tigre Asiático” mexicano. Atrae a profesionistas jóvenes del sur y norte de México con especialidades en informática, logística, electrónica y manufactura.
Empresas globales como Eaton, Sony, Samsung, Panasonic/Matsushita, Sanyo, Pall Medical, Honeywell y Medtronic están instaladas en modernas factorías orientadas a la exportación en los parques industriales que llegaron a contar con 820 maquiladoras al inicio del Siglo XXI.
Para el municipio de Tijuana el desarrollo urbano de un asentamiento situado en la desembocadura de un río al mar no es fácil; pese a ello en 2019 se registraron 388 mil 321 metros cuadrados de obra en construcción.
La inserción de China a la economía de libre mercado y el acceso a los principales mercados del mundo frenó temporalmente el crecimiento de la industria maquiladora en México. Al paso del tiempo algunas empresas que decidieron irse a manufacturar a China se convencieron que no valía la pena y regresaron a Tijuana, Reynosa o Nuevo Laredo.
En 2021, según INEGI en todo el país operaban 5 mil 191 maquiladoras que daban trabajo a 2 millones 269 mil personas. En Baja California funcionan 929 factorías que dan empleo a 365 mil personas, en Nuevo León son 667 que ocupan a 295 mil personas, en Chihuahua son 490 empresas empleando a 410 mil personas, en Coahuila son 393 maquilas con 260 mil empleados, en Tamaulipas 362 maquiladoras ocupan a 251 mil personas y en Sonora son 233 factorías con 129 mil empleos formales.
En conjunto los estados mexicanos fronterizos con la Unión Americana suman 2 mil 117 maquiladoras que emplean a 1 millón 504 mil personas representando el 40.7 del total nacional de empresas de maquila y 45% de los empleos generados por esta industria.
En Baja California y sus centros industriales son muy apreciados los profesionales oaxaqueños que tienen una muy bien ganada fama de laboriosos y cumplidos en sus tareas. Se le ha dado el gentilicio de “ OAXACALIFORNIANOS ”.
Cuando vuelven a sus comunidades se les nota el progreso económico con su esfuerzo a más de 3 mil kilómetros de sus comunidades de origen







