Vivimos un neoliberalismo social. Es decir, un estado fallido en materia de orden y seguridad. El intervencionismo de estado en un supuesto estado de derecho es casi inexistente.
Entonces, la sociedad queda al arbitrio de sus decisiones para imponer el orden. El monopolio de la violencia del estado es rebasado.
Y aparece el anarquismo, no de Koprotkin o Bakunin ni de los hermanos Flores Magón, sino del anarquismo sin filosofía revolucionaria donde cada quien hace lo que cree conveniente o correcto frente a un desgobierno evidente.
Habrá que retomarse el estado de derecho. Y suena la alarma frente a la institución fuerte y armada del ejército.
Es solo una reflexión en tiempos de instituciones devaluadas y gobernantes despreciables. Pero honremos a este país que es nuestra patria. Viva México !





