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  • Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.

Mujer… mujer… mujer… ¿de verdad las estamos cuidando y asistiendo? ¿Me pregunto yo? y en este soliloquio me contesto: yo sí. Tratemos de cuidarlas, entonces, querer y respetar a las mujeres, – aclaro a las mujeres, no a las que dicen que lo son y con todo respeto, hasta violentan y agreden verbal y físicamente, tampoco a las que desprecian el hogar porque dicen que no son “domésticas ni cocineras”, también con el gran respeto para ellas.

Nos referimos… a que hay que querer, respetar, pero de verdad respetar y procurar a las mujeres: ¡madres, hijas, hermanas, novias, amigas, abuelas, tías, sobrinas, primas!, no hacer como que queremos y no queremos, como que vemos y no vemos, porque las cosas están cada día más canijas, siguen matando mujeres, niñas, jóvenes, adultas, amas de casa, jóvenes en la calle, en su casa, levantándolas en los bares, en los cines, en las esquinas, en los centros comerciales, ¡carajo! sí ¡carajo!, muchas levantadas, porque a alguien le gustaron para fastidiarlas, porque a alguien no le

hicieron caso o hasta por equivocación, y terminan ¡matándolas!, desaparecidas y perdónenme, pero preguntamos ¿Qué tan difícil es para el gobierno federal prevenir? cuando menos hay que crear planes emergentes, programas, difundir más algo… cuando menos comerciales como aquél que decía: ¡mucho ojo eh!, tan difícil es ser justos, legales e iguales en derechos, velando sobre todo lo que dice el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “La mujer y el hombre son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia. Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos. Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará. Toda Persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta

Constitución. La Ley definirá un sistema de salud para el bienestar, con el fin de garantizar la extensión progresiva, cuantitativa y cualitativa de los servicios de salud para la atención integral y gratuita de las personas que no cuenten con seguridad social.”

Amén de lo anterior, ¿podríamos comprometernos a qué las damas sean practicantes de alguna técnica de defensa personal o arte marcial?, lo que desde luego, no hará el estado, entonces… muy probablemente tendremos que hacerlo nosotros, algo aunque sea… pero lo que sí tenemos que hacer es: ¡cuidar y proteger a las mujeres! Verlas sin egoísmos, sin vanidades ni egolatrías, sin perversidad ni lujuria, no sólo como carne, sino con inteligencia, al igual que al hombre o ser humano. Para ello, consideremos las Cinco Lecciones sobre la teoría de Jaques Lacan…un cuerpo hablante (David Nasio, J.- 1998) ”Si consideramos ahora el otro parámetro fundamental, el del lenguaje, debemos responder a la pregunta: ¿qué es un cuerpo hablante? “Cuerpo hablante” significa que el cuerpo que le interesa al psicoanálisis no es cuerpo de carne y hueso, sino un cuerpo tomado como un conjunto de elementos significantes. El cuerpo hablante puede ser, por ejemplo, una cara, en la medida en que la cara está compuesta por líneas, por

expresiones y por rasgos diferenciados y ligados entre sí. Esta cara, en toda su complejidad de elementos distintos, es algo distinto de una expresión sugerente. Cuando la cara suscita un sentimiento, es un cuerpo-imagen; pero cuando la misma cara suscita un decir inesperado, es un cuerpo-significante.”

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