- Mtro. José María Villalobos Rodríguez.
Corre el mes de septiembre y con ello se apodera de nosotros un singular fervor patrio.
“Como México, no hay dos”; “Patria y Libertad”, “Viva México”… se vuelven expresiones frecuentes y aún en medio de sismos, huracanes o sequías la fiesta del 15 por la noche se celebra contra viento y marea – desde la más humilde ranchería hasta los más lujosos hoteles de nuestras ciudades. Incluso en el extranjero, miles de mexicanos recuerdan en septiembre el llamado “mes de la Patria”.
¿Pero se han peguntado ustedes para que sirve eso de “Patria”?.
Patria nos da identidad, derechos y obligaciones, bandera y colores, cultura común, tradiciones y orgullo, país y lenguaje, gastronomía y celebraciones…, pero también da dolores de cabeza… El objetivo de lograr de manera consistente mejora en la calidad de vida de los habitantes de un país (patria) es una obligación que le corresponde cumplir al gobierno en turno -idealmente electo en elecciones libres.
Ese gobierno puede ser del nivel federal, estatal o municipal. Sin distingos los tres niveles de gobierno deben de privilegiar siempre políticas públicas que lleven a su gente a mejoras evidentes en calidad de vida. En calidad de vida va la seguridad, salud, infancia y vejez dignas, conocimiento científico a través de la educación, libertades de creencias, tránsito, emprendimiento en actividades lícitas, libertad hasta de dejar en un testamento tu última voluntad respecto a tu patrimonio.
Entonces, la suma de gobiernos tiene como todo ente sus obligaciones, sus finanzas, sus recursos humanos, sus recursos materiales y el deber de rendir cuentas.
El tener políticas públicas que año con año mejoren la calidad de vida de los integrantes de un país o patria es lo mínimo que se puede esperar de un buen gobierno.
Para medir cómo evoluciona esa calidad de vida se han construido indicadores bajo metodologías que los hacen comparables bien sea con otra nación, otra ciudad, otra región. La confiabilidad en los servicios o bienes públicos es también objeto de medición sistemática y comparable. Recuerden que un buen gobierno jamás debe presumir el tener “finanzas sólidas”, sino que eso es un mínimo de obligación administrativa.
Cuando en los ciclos económicos se amenaza la calidad de vida de los habitantes de un país la experiencia internacional ha demostrado que los gobiernos deben de actuar para neutralizar o eliminar la raíz de esa amenaza. A ningún país del mundo le conviene que perezcan sus pobladores por una epidemia, una guerra, un sismo o un fuerte huracán. Para ello los gobiernos exitosos son los más previsores, los mejor informados sobre qué está sucediendo en todo el territorio que es su obligación cuidar- para el presente y futuro de su nación.
En Latinoamérica tenemos que en la gestión más adecuada del recurso agua no lo es México ni Brasil, lo es la República de Chile. Lo hace con sentido común en las tarifas que cobra para hacer sustentable el acceso al agua potable y el saneamiento.
En cuanto a programas para reducir la pobreza, Filipinas hace mucho mejor sus programas, dado que los financia con recursos provenientes de los contribuyentes, apoya a sus migrantes con servicios de salud de calidad para sus familias, incentiva la competitividad laboral de su gente preparándolos con educación útil en los trabajos que van a realizar en alguno de los 135 países a los que van a emigrar.
En las jóvenes naciones africanas -que fueron colonias alemanas, belgas o británicas- sus gobiernos han tenido por décadas la política de invertir mucho más en la formación de sus nuevas generaciones que en obras relumbrantes de infraestructura.
Con fondos de sus contribuyentes sostienen a miles de estudiantes africanos en las universidades más prestigiadas de Europa para que regresen como ingenieros o médicos especializados para añadir con su conocimiento a la calidad de vida de sus comunidades. En Corea del Sur el gobierno y la comunidad empresarial acordaron invertir en el desarrollo de productos de calidad en electrónica de uso generalizado. Lograron un gran éxito sobre la palanca de recursos públicos -que provienen de los impuestos que todos los coreanos pagan-.
En Alemania el acceso a la educación universitaria no es universal. Desde el kindergarden se está registrando con gran precisión quién califica por su talento para qué tipo de ingeniería u otra carrera de cinco o más años. Con el sistema educativo alemán se reduce la deserción universitaria y se hace un mejor uso de los recursos que proviene de los impuestos que paga todo mundo. El resultado es que se tienen mejores profesionales y no por casualidad, sino porque desde niños son observados en sus capacidades y no hay mano negra ni influencias para alcanzar un título profesional en sus universidades.
En Canadá todos los niveles de gobierno son celosos guardianes de la calidad del medio ambiente y del buen cuidado de los recursos naturales. El vertido de aguas provenientes de procesos industriales está estrictamente reglamentado y se vigila muy frecuentemente el cumplimiento de la norma ambiental- sea en cerveceras, fábricas de papel, mineras, metalmecánicas, automotrices o petroleras. No se dan “arreglos debajo de la mesa”… como sucede en Latinoamérica.
El cumplimiento estricto de las obligaciones fiscales es una de las características de un buen gobierno que contribuye a la identidad nacional cuando todos pagan lo justo y no hay exenciones para nadie. En la Unión Europea se trabaja compartiendo información sobre los ingresos de los contribuyentes. Cuando se descubrió en Alemania que el papá de Boris Becker les hacía trampa fiscal para pagar mucho menos impuestos que los que le correspondían por sus ingresos simplemente el señor Becker fue a dar a la cárcel y no salió, sino hasta que restituyó el daño hecho al fisco alemán.
En el caso de Messi o Sergio Ramos el defensa central del Real Madrid, pasó lo mismo… tanto deberías de pagar, pues pagas aunque como Messi ya hayas metido más goles con tu selección nacional que los que hizo Pelé con Brasil.
No hay distingos ante la ley cuando de pagar lo correcto por ingresos se debe de cumplir. Los delitos fiscales son severamente castigados en todos los países económicamente exitosos y desarrollados- con un sistema de impartición de justicia a prueba de ser sobornado-.
En cuanto a protección de los derechos de los consumidores los buenos gobiernos sancionan con severidad al que da gato por liebre. Ante la Ley no hay influencias o preferencias: aquel proveedor que engañe al consumidor termina pagando con creces su falsedad.
Los llamados “delitos de cuello blanco” son muy castigados y perseguidos hasta sus últimas consecuencias. Son los fraudes a ahorradores o las promesas de pagos con bonos de tiempos de Don Porfirio.
La suma de buenas políticas públicas añade calidad de vida a toda la población y estos son sólo algunos de los espejos en que en este septiembre – mes de la Patria – me gustaría contribuir y que hagamos una reflexión sobre nuestro caso. No basta tener finanzas públicas robustas, un buen gobierno debe tener como objetivo y obligación contribuir día a día a mejorar la calidad de vida de todos sus gobernados.







