* Esteban ORTIZ RODEA
El cambio climático, la contaminación, la crisis química, las pandemias y la pérdida de biodiversidad, son sólo algunas manifestaciones del desequilibrio del sistema planetario, según lo muestran los escenarios anunciados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), en su sexto informe del pasado 7 de agosto de 20211.
Una evidencia irrefutable es el incremento de la temperatura, como consecuencia de las emisiones de gases efecto de invernadero, tales como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y el carbono negro (C), generados principalmente por las energías fósiles y por el inadecuado manejo y gestión de los residuos sólidos y esquilmos.
En esta emergencia ambiental, la pérdida de biodiversidad es como la ficha que produce el efecto dominó o reacción en cadena, con un efecto acumulativo.
Ante esta situación, en el mundo se han desarrollado modelos, métodos y técnicas para regenerar y rehabilitar los ecosistemas, de tal forma que estos puedan seguir brindando sus servicios de agua, oxígeno, sombra, regulación del clima, descontaminación del CO2 y muchos beneficios para la salud del ser humano y del planeta mismo. Tal es caso de la “Jerarquía de la mitigación”3, la cual consiste en la implementación de una serie de acciones sobre los impactos negativos potenciales o concretos de un proyecto de desarrollo, en cuatro pasos: evitar, minimizar, rehabilitar y compensar los impactos ambientales que alteran la conexión del hombre con la naturaleza.
En México se viene practicado la compensación ambiental como una política pública que ha dado buenos resultados y es conducida por la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), según lo mandata el artículo 7 de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (LGDFS), fracción XII2, que define a la compensación ambiental como aquella que se da por el cambio de uso de suelo en terrenos forestales, por lo que se requiere rehabilitar los ecosistemas forestales deteriorados, de controlar o evitar los procesos de degradación de los mismos y de recuperar parcial o totalmente las condiciones que propicien su persistencia y evolución, que se recuperen los servicios ambientales que prestaban los ecosistemas que fueron afectados por el cambio de uso del suelo; entre ellos, la restauración del ciclo hidrológico y los ciclos biogeoquímicos, la captura de carbono, la recuperación paulatina de la biodiversidad y la producción de oxígeno, entre otros.
En Oaxaca se ha venido aplicando esta estrategia de compensación ambiental en varias comunidades, principalmente de la región de la Mixteca; entre ellas, Tepelmeme, Tilantongo, Coixtlahuaca, Tejupan, Ihuatlán Plumas, Santa María
Yolotepec, entre otras. En conjunto, han creado un corredor verde con más de veinte mil hectáreas de nuevos bosques que generan oxígeno, captura de agua, retienen el suelo y generan una esperanza para una vida más digna, inclusive se puede apreciar y disfrutar sobre la autopista Oaxaca-Cuacnopalan, en el tramo entre Nochixtlán y Tepelmeme.
Ante el desarrollo de vialidades, muy necesarias para la movilidad y conectividad de la ciudad de Oaxaca y en particular, la modernización de la Avenida “Símbolos Patrios”, es bueno preguntarse si hay las herramientas y los recursos como para rehabilitar el cerro del Fortín y el Crestón como compensación por la pérdida de áreas verdes. Porque la “reconversión” o poda y trasplante de algunos árboles de este camellón a otro sitio, en realidad, no mitiga nada, no compensa nada, la poca bioinfraestrura urbana de Oaxaca se pretende eliminar sin compensar de manera responsable y sin trascendencia ética.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un umbral mínimo de 9 m2 por habitante (ONU-Hábitat, 2015)4, con lo cual, los Espacios Verdes Públicos (EVP) brindan servicios sociales y ambientales que favorecen de manera directa a la salud pública.
1https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/downloads/report/IPCC_AR6_WGI_Full_Report.pdf 2http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGDFS_260421.pdf 3https://colombia.wcs.org/Portals/113/Resumen.pdf?ver=2016-01-20-120257-727 4http://www.scielo.org.co/pdf/rcdg/v27n1/0121-215X-rcdg-27-01-00164.pdf 5https://ecuador.wcs.org/es-es/Iniciativas/Mitigaci%C3%B3n-de-impactos/JERARQU%C3%8DA-DE-LA-MITIGACI%C3%93N.aspx
* Ingeniero Agrónomo en la especialidad de Bosques, en el Instituto Tecnológico Agropecuario no. 7 de Morelia, Michoacán; estudio la Maestría en Gestión Pública Aplicada, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, actualmente es Doctorando en Sostenibilidad en la Universidad Centro Panamericano de Estudios Superiores (UNICEPES).








