- Por Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
Necesitamos a alguien que diga… ¡Yo!, pero no porque se le ocurrió ser el paladín de la justicia, no porque quiera desquitarse de quien le haya hecho el feo en el pasado o menos porque quiera portar un uniforme o quiera un encargo para hacer negocios, porque se le acercan “amigos” y “no amigos” para ello. No señores, necesitamos alguien que sepa de seguridad pública, de derechos humanos, de humanismo, de la sociedad en general, de sociedad de elites y sociedad a ras de piso como dijera “ya saben quién”, alguien objetivo, imparcial, que “escuche”, alguien estratega, alguien que se fije objetivos a corto, mediano y largo plazo.
Necesitamos de alguien que sepa de investigación, alguien honesto u honesta que ocupe la titularidad de la Seguridad y Protección Ciudadana Federal o que asesore a la titular, pero ¡urge!, ¡urge!, porque simplemente no camina, porque quizás… hay más mexicanos muertos por la inseguridad, que por contagiarse de la Covid-19, con sus potenciales mutaciones y, es decir mucho, podemos exagerar, pero don Hugo López-Gatell, ni en sueños da sorpresas buenas. Lo que sí es seguro, es que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Federal, falta y falla desde los cuatro puntos cardinales del país, al artículo 21 en su noveno párrafo de la Carta Magna que dice: “La seguridad pública es una función del Estado a cargo de la Federación, las entidades federativas y los Municipios, cuyos fines son salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, así como contribuir a la generación y preservación del orden público y la paz social, de conformidad con lo previsto en esta Constitución y las leyes en la materia. La seguridad pública comprende la prevención, investigación y persecución de los delitos, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta
Constitución señala. La actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de
legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución.”
En acatamiento a lo anterior, toca a los gobiernos de los diferentes niveles prevenir y proveer de seguridad a la ciudadanía combatiendo delitos de alto impacto, evitando ser vulnerados los derechos de todos, evitando delitos que lastiman a familias enteras como el homicidio, violación, secuestro, trata, delitos contra la salud, y evitar también la constante violación constitucional, propiciar herramientas, métodos, técnicas, cuya inteligencia se muestre, lo que podemos atender como la Vida y Pensamiento de México. Freud en México. Historia de un delirio. Monoteísmos de Octavio Paz (Gallo, Rúben-2013) “A diferencia de Freud, Paz concluye su libro con una nota optimista. La primera edición de El Laberinto de la soledad cierra con una invitación a los lectores a que usen su intelecto para luchar contra lo inauténtico. “Tenemos que aprender a mirar cara a cara la realidad– escribe Paz–. Pensar es el primer deber de la “inteligencia”. Y en ciertos casos, el único.” Es posible recuperar el terreno perdido y volver a la intelectualidad—una posibilidad ausente en Moisés y la religión monoteísta–.”
21-09-2021







