- Luis Miguel Urbiña Calvo
Hoy toca hablar de alguien muy sui generis, muy particular, no convencional, no
común, alguien que cuando éramos niños era un astro como hasta la fecha
sigue siendo.
Alguien que domingo a domingo esperábamos que nos dejara maravillados y
nunca quedó mal. Sí, hablamos de un hombre disciplinado, un hombre top en
el deporte. Hablamos del “macho” Hugo Sánchez Márquez, quien durante
muchos años nos hizo el domingo al anotar goles de como quisiera al rival que
quisiera y de la forma como quisiera. Hugo Sánchez Márquez, primero en
Pumas de la UNAM, después en el Atlético de Madrid, en el Real Madrid, un
goleador que dejó un récord como pentapichichi en España, un hombre que
aguantó todos los insultos, vejaciones, humillaciones y vituperios,
cambiándolos, respondiendo con goles. Disciplinado, constante, seguro de sí
mismo, de gran autoestima. Lo mismo anotaba de volea, tiro libre, penalti,
palomita, de empeine, de tijera, de chilena, de cabeza, de pared, de
contragolpe, de derecha, de izquierda, todo de un solo toque con una técnica y
calidad que la mediocridad no perdona. Dudamos que volvamos a tener otro
Hugo Sánchez en México en mucho tiempo. Su tino, efectividad y constancia
fueron y seguirán siendo de nivel que solo los cracks tienen.
Por ello, para Hugo Sánchez, “el niño de oro”, “el penta pichichi”, “el macho”,
nuestro gran reconocimiento, nuestro respeto y gracias. ¡¡¡Muchas gracias!!!
Por tantas y tantas tardes de goles, alegrías y emociones. Larga vida para
“Hugol”








