¡MUÉVELE!, ¡SIN MOVERLE!
Luis Miguel Urbiña Calvo
¡Mmmm si está rico!, ¡sí estuvo rico el Toro Panzón!, no sabemos de mezcal espadín, ni de tobala, ni de pechuga, menos sabemos si tiene cadena o no, si tiene alumbre; lo que si sabemos es que no nos quemó el paladar ni la garganta, lo que también sabemos es que, no debemos tomarlo a la “Pedro Infante”, es decir, a pico de botella o de un solo trago.
Para nosotros que no somos catadores, ni somos profesionales en la bebida de mezcal, debemos tomarlo de a besito, poco a poquito, porque de todas maneras es una bebida embriagante, alcohol etílico de 42 grados, no es para bromear con que no nos pasa nada, es para tomarlo como aperitivo y entre la comida o alimentos de medio día.
Con las debidas reservas y precauciones—aclarando que no somos sacerdotes, psicólogos ni papá de nadie para dar consejos, solo opinamos el resultado de lo que probamos del “Toro Panzón” —una bebida obviamente que, si queremos disfrutar lo podemos hacer con moderación, con responsabilidad y, obviamente con el debido gusto para el paladar.
Opinamos acerca del mezcal cuya botella de vidrio transparente, frases, mensaje y destinatarios sale de lo común, no es la gran botella con etiqueta negra, etiqueta dorada, etiqueta roja que solemos comprar de acuerdo a una “calidad” de la reproductibilidad, cuyo objetivo primordial es vender más allá del goce, disfrute y convivencia.
No hablamos de un Toro Panzón, como la última ¿¿+ —# en el desierto, o como el mezcal que los consumidores del mundo estaban esperando, pero nos ocasionó buen sabor, placer de op op, no tosco, fue buen experimento sin caer en el abuso de querer ver el fondo de la botella de la bebida espirituosa ¡gracias a Dios!
El Toro panzón se llama el mezcal que, esperemos que cuando lo consuman o beban, solo lo disfruten, una, dos, tres copas; bueno si son tolerantes a las bebidas fuertes sin marearse ni embriagarse tómenle gusto, nosotros no somos ni tan tolerantes ni mucho menos pensamos… que controlamos el alcohol etílico.
Nosotros nos declaramos admiradores y respetuosos del mezcal como de cualquier bebida que tiene determinados grados de alcohol, porque en ese rubro consideramos que debe prevalecer la responsabilidad, porque ¿qué culpa tiene el alcohol de que esté desacreditado? O, ¿qué culpa tiene nuestro hígado, cuerpo y mente? Para que le impongamos el alcohol.
Bueno, mientras tanto… ¿Qué queremos los enfermos? Salud ¿Qué queremos los deportistas? Salud. Por cierto, si está para presumir el mezcal “Toro Panzón”. Larga vida al Toro Panzón y para su propietario Francisco Aoyama Morales.





