¡MUEVELE!, ¡SIN MOVERLE!
Luis Miguel Urbiña Calvo
Es una moda, es un ingrediente hasta gourmet, es un aperitivo, un embriagante, una pócima mágica, un tónico o bebida medicinal, solo una bebida para disfrutar antes, durante y después de la comida. Sí, hablamos del famosísimo mezcal.
De ese mezcal que envuelve que embriaga o hace andar a gatas, ese mezcal que nos provoca la alegría o al siguiente día a algunos causa deshidratación.
Está de moda, en tendencia o forma parte de la obligación internacional de probarlo. Hay en venta en Tlacolula de Matamoros, Minas Ocotlán, Amatengo, Ejutla de Crespo, Sola de Vega, etc. De los nombres no hablaremos de los tipos de maguey y mezcal menos… Porque podrían reclamar muchísimo dizque “expertos”.
Hoy en día, nos comentaron del mezcal el “Toro Panzón” en Santa María Coyotepec, Centro, Oaxaca, cuyo propietario lo piensa y recomienda, si hablamos de Francisco Aoyama Morales, que ha cambiado el tono de su vida de lo jurídico a ser mezcalero, con unas bebidas bastante respetables dijeran en la película él “arracadas” con Vicente Fernández.
Nos dicen que casi son únicos los sabores y colores de los diferentes mezcales que se producen en el “Toro Panzón”.
No hablaremos del Toro Panzón, cómo la última $#@&()/& … En el desierto, Pero si decidimos hablar de esos mezcales porque no nos gusta hacer mención de las cosas solo porque lo escuchamos de la vox populi o simplemente porque nos dijeron.
Suficiente es recordar que siempre escribimos de forma objetiva, no nos guiamos por la propaganda mayoritaria, nos guiamos por las cualidades y calidades, no por la fama o publicidad sin contenido.
Si viajamos de Puerto Escondido, Ocotlán o Zaachila o Zimatlan para Oaxaca Centro, ahí está el Toro Panzón y, si viajamos de Oaxaca para Ciudad Judicial o Puerto Escondido en Santa María Coyotepec, está el Toro Panzón.
Podríamos decir que el mezcal, tiene cadena en su interior y alrededor o que no quema o que se disfruta o que no prende con un cerillo, pero no entraremos en “fachas”, porque lo que sabemos es que el mezcal en sus diferentes nombres, sabores, texturas y colores, no irrita los intestinos, no nos ocasionó malestares. Por eso hablamos bien del Toro Panzón.
No presumiremos que no embriaga, no presumiremos que está hecho a mano, que es artesanal, que se ocupan materiales únicos, casi galácticos, bronces, barros, oro, etc. Para su elaboración. Mejor les sugerimos que lo prueben, lo disfruten, reflexionen y valoren su calidad. Solo eso.
Por cierto, ¡! ¡Salud por el Toro Panzón!!! Larga vida al Toro Panzón y ¡!! Felicidades a su propietario Francisco Aoyama Morales!!!







