¡MUEVELE!, ¡SIN MOVERLE!
Luis Miguel Urbiña Calvo
Es muy lamentable que algunas profesiones como ejercer la medicina se haya vuelto simplemente cosificada, simplemente “colaboración” entre médicos, consultorios particulares y laboratorios o viceversa. Incluso entre médicos y funerarias. Lamentable que no haya responsabilidad civil para dar consultas, atender y diagnosticar enfermos, es un negocio, cosificación. Lamentable que no digan el juramento hipocrático, salvó muy pequeñas excepciones.
Pero si hablamos de lastres que en la sociedad permitimos, tenemos que recordarnos de la abogacía que se ha convertido en una plaza, una romería, un mercado donde por 100 pesos el litigante trámite algún asunto o lo defiende, asiste o asesora por lastimosas y vergonzosas migajas; tan es así que han convertido la necesidad con la “hambruna”. La abogacía hace 15 años aproximadamente se cotizaba, se valoraba, brillaba por su calidad y compromiso.
Hoy en día cualquiera y cuando decimos cualquiera… Es cualquiera litiga (sin calidad moral ni principios) porque quien ejerce la abogacía ya no se respeta así mismo ni a los demás colegas de profesión. Ahora bien, dicen los que saben que en las audiencias del sistema acusatorio se fijan los honorarios de acuerdo al tipo y características de la audiencia, lo que consideramos que, es lo justo, correcto, siempre y cuando el litigante sea el abogado con los resultados que de él se esperan…
Ser abogados hambrunos ha ocasionado que, las personas clientes, con una pregunta, quieran que se les asesore sin pagar honorarios o que, quieran pagar una asesoría con un café o que simplemente paguen por asesoría cien pesos que, gracias a ¡Dios! Son buenos. Pero las asesorías se fijan en 100 pesos llamando a la miseria o, que para una diligencia se fijen pagos que se finiquitan como aboneros, buscando al cliente como si se buscará a la presidenta de la república.
Cierto es que, también han existido abogados que sin pudor, pena ni escrúpulos cobran honorarios exorbitantes sin tramitar ni resolver problemas cabalmente. Y, ellos han ocasionado la hambruna y el desprestigio de los demás abogados. Por ello, consideramos que la abogacía debe replantearse económica, moral, jurídica y socialmente. Replantear sus trascendentales aportes a la sociedad. También caminar con las adecuaciones políticas y económicas del país y del mundo.
La abogacía consideramos que, debe replantearse la preparación no la más cara, sino la mayormente eficaz, productiva e impactante. Que siente las bases para su presente, futuro, que coadyuve con las exigencias de conocimiento existente relacionado lo con el conocimiento naciente. Que sirva de guía para Las universidades y sea eficiente la función pública.
Consideramos que, los abogados pueden ser quienes incidan en otras disciplinas y ciencias, aplicándolas en la vida cotidiana y en la sociedad.







