¡MUÉVELE!, ¡SIN MOVERLE!
Luis Miguel Urbiña Calvo
¡Híjole!, le vamos la América, pero más le vamos al buen Fútbol, vamos, le vamos al trabajo diario, la disciplina, la educación deportiva y las metodologías que, parecen que no sirven. Pero sirven mucho. Está el caso de Hugo Sánchez Márquez y Rafael Márquez, que tuvieron procesos en su infancia, crecimiento y desarrollo profesional como Futbolistas y, obvio, como profesionales.
Sabemos que, el Fútbol ⚽ y más el fútbol mexicano es un negocio y quien sabe cuantas cosas más, sabemos que es una vitrina al grabado tal que el medio pelo como Fidalgo y muchos otros deportistas que han llegado al balompié mexicano, lo hacen porque en su país no destacarían y menos serían seleccionados.
Entonces, muy aparte del negocio de piernas que, es traer extranjeros para revenderlos carísimo, bien se pudiera trabajar con fuerzas básicas con más intereses, vocación y visión a futuro. De antemano sabemos que seremos en decir esto los últimos de los últimos, pero porque no trabajar en niños y jóvenes en lugar de traer jugadores de medio pelo que en su pueblo jamás triunfarán
Porque seguimos siendo el patio trasero y delantero del sud americanos, ahora de los españoles y franceses. Ya quisiéramos ver qué, en España, en Italia, en Alemania y otro país de primerísimo nivel de fútbol, tomarán al fútbol lista mexicano con la seriedad, profesionalismo y oportunidad que, en México, se toma de los extranjeros.
México, quizás por la buena fe, pero siempre se ha caracterizado por brindar la mano a cualquier vecino, a cualquier extranjero, a cualquier visitante. No así, en otros países, dónde hasta la fecha discriminan, menos precian y hasta humillan al mexicano.
Y, en asuntos de fútbol no se diga, simplemente no dejan que salgan a la cancha, no dejan que jueguen que, demuestren calidad. Y, miren que, no nos apartamos que algunos futbolistas van al extranjero solo a pasear o a terminar de descomponerse. Pero la mayoría sí van a jugar su deporte en el que tienen talento.
Por ello, creemos fielmente en que la federación y, los dueños del fútbol en México pueden tomarse el tiempo de fijarse en los niños y jóvenes que prometen convertirse en profesionales de ese deporte sin escatimar tiempo, dinero y esfuerzo. Incluso obligarlos a superarse académica y culturalmente.
El movimiento ayuda a un mejor rendimiento, a un mejor aprovechamiento del cuerpo y la mente en beneficio finalmente del deporte y la sociedad.







