MIÉRCOLES DE CENIZA CUARESMA 2026 HOMILÍA DE MONS. PEDRO VÁZQUEZ VILLALOBOS, ARZOBISPO DE ANTEQUERA OAXACA 18 DE FEBRERO DEL 2026.

Inicio este momento, después de la escucha de la Palabra de Dios, haciéndole a usted y haciéndome a mí mismo una pregunta, no quiero que me responda en voz alta, yo quiero que se responda usted… ¿Por qué está aquí? ¿Ha venido solo a recibir la ceniza? Porque todos los años usted recibe la ceniza, ¿Por eso ha venido? ¿Por tradición? Porque le enseñaron desde pequeñito y le dijeron: el miércoles de ceniza, hijo, tienes que ir al templo donde ponen la ceniza y tienes que recibir la ceniza Ay de ti si no la recibes. Por eso viene usted o hay otra motivación más profunda, quiere decirle a Dios: inicio el tiempo de la Cuaresma dispuesto a pensar cómo he vivido hasta el día de hoy, qué he hecho, lo bueno que he hecho para darte gracias y las fallas que he tenido a lo largo de la vida, no cumpliendo Tus mandatos, tocaré a Tu corazón misericordioso, me reconciliaré Contigo, te pediré perdón y voy a hacer un santo propósito de esforzarme cada día para ser mejor, por vivir Contigo, por agradarte realizando las obras que son gratas a Tus ojos.
¿Viene con la actitud de conversión, de reconciliarse con Dios, de reconocer su miseria y su pecado? Bendito sea Dios. La ceniza sólo será un signo, pero si usted le da más importancia a recibir la ceniza que a convertirse, de nada sirve su ceniza, de nada, de nada y le voy a hacer otra pregunta, tal vez más cuestionante. Así como hoy a usted le preocupa recibir la ceniza, ¿esa misma preocupación la va a tener el próximo domingo para acudir a la Santa Misa? ¿O le va a dar lo mismo? ¿Va a ir a misa el próximo domingo?
Hoy traen pequeñitos, jovencitos, hay de todo, un mundo de gente, un mundo de gente y, ¿los domingos? Híjole, desaparecen, desaparecen. Lo más importante es la Eucaristía dominical y la dejamos por muchas cosas, porque estoy cansado, porque tengo sueño, porque no me dan ganas… nos movemos por ganas, ahora tuvo ganas de venir a recibir la ceniza, tuvo ganas ¿y por qué el domingo no tiene ganas de encontrarse con Dios, de crecer en Su amor, de ofrecer al Padre el Sacrificio de Jesucristo? ¿Por qué no le dan ganas? ¿Usted le da más importancia a recibir la ceniza que a participar de la Eucaristía?
Primer mandamiento de la Ley de Dios, amar a Dios por encima de todo. Si usted no viene a misa, no está respondiendo al amor a Dios, porque está amando más otras cosas el día domingo que estar un momentito con Dios.
Santificar los días de fiesta, le está faltando un elemento, sumamente importante, porque para santificar el día de Fiesta, que es domingo, hay que hacer tres cosas: descansar de nuestras labores ordinarias, convivir con nuestra familia y participar de la misa. No dudo que descanse el domingo de su trabajo, porque trabaja de lunes a viernes o de lunes a sábado, descansa el domingo. No dudo que conviva con su familia y que salga tal vez a disfrutar un pequeño paseo, no lo dudo ¿y la misa? “ah, otro día, la misa hay diario, otro día”… no santifico el día domingo como debe de ser. No vivió el primer mandamiento, porque amó más otras cosas y nuestra Madre, la Iglesia nos dice: oír misa entera los domingos y fiestas. ¿Qué le parece si se convierte? ¿Qué le parece a usted que uno de sus propósitos de esta Cuaresma sea participar los domingos en misa, a donde usted vaya, participar los domingos, que ese sea un signo de su conversión, de su querer acercarse a Dios, de tocar a su misericordia. ¿Qué le parece? ¿Lo acepta? Dígaselo a Dios: voy a hacer todo un esfuerzo, para estar Contigo, domingo a domingo, celebrando la Eucaristía y no desaprovechemos.
El profeta Joel, en la primera lectura nos decía: todavía es tiempo… Todavía es tiempo de convertirnos, de enderezar nuestros pasos, de ser mejores, porque estamos aquí todavía, porque vivimos, todavía es tiempo, pero llegará un momento en que se acabe… usted ha pensado: “¿será el último miércoles de ceniza que me toca vivir?”… no quisiéramos, ¿verdad?, “no, no, no todavía, estoy muy chavo, estoy muy joven, tengo muchos proyectos, tengo muchas cosas qué hacer, ni lo mande Dios”, pero la vida, la vida es de Dios, Él es el dueño, Él es el que decide.
Entonces, vivamos con gozo, con alegría, agradando a Dios y aprovechando nuestro tiempo, tocando a la misericordia de Dios, doliéndonos cuando nosotros nos equivocamos. Decidámonos a ser mejores, a ser mejores.
No pensemos: “ojalá mi esposa, mi esposo sea mejor en esta Cuaresma, porque ya me cansó”. No, la conversión es de usted, no de él o de ella. Usted conviértase y yo creo que su testimonio hará que la otra parte también se convierta. Tampoco le presuma: “mira, yo ya me convertí, así es que tú también conviértete”. No, no, no ¿Qué nos dijo Nuestro Señor cuando des limosna, cuando hagas oración, cuando ayunes? Que sólo lo vea Tu Padre, no le presuma a los demás de su conversión, viva su conversión y los demás descubrirán que usted está cambiando y le van a decir y le van a preguntar “oye, te veo diferente, te siento diferente” y tendremos que responder “démosle gracias a Dios”, así nada más, tampoco le digamos: “qué bueno que ya notaste, porque sí me estoy esforzando y de ti no veo claro”, ahí ya se nos subió la soberbia, la vanidad. Que sólo lo sepa Nuestro Padre y si los demás descubren el esfuerzo que estamos haciendo, el cambio de vida, que lo descubran y decir “pues hay que darle gracias a Dios por ello”, nada más.
Les invito a aprovechar la Cuaresma, les invito, a llenarse de Dios, a crecer en santidad, a practicar la virtud y estas tres cosas que nos invita Dios, a compartir de nuestra pobreza con los demás, el asunto de la limosna, compartir, compartir de tu alimento, de lo que tú ganas, compártelo. Tú conoces personas necesitadas, ve y extiende tu mano, que será la mano providente de Dios que va a llevar alimento, a llevar sustento al que yo sé que necesita.
Crece en la oración, porque tú y yo sabemos que sólo con la gracia de Dios, con la fuerza de Dios, con el auxilio divino nosotros podemos salir adelante, solitos no podemos, sólo con la ayuda de Dios y eso se alcanza en la oración.
Y es necesario hacer penitencia, hacer sacrificios, ya lo dijo Nuestro Señor, hay espíritus malos o demonios que sólo se dominan con oración y penitencia, con oración y penitencia, usted se conoce, usted sabe qué cosas le dominan más. Pues eso hay que atacarlo, con la oración y con la penitencia y saldrá victorioso, porque estará pidiendo el auxilio divino y usted estará sacrificando sus sentidos, porque eso es la penitencia, sacrificar sus sentidos.
Feliz Cuaresma para todos, feliz Cuaresma y que sientan la cercanía de Dios, para que podamos llegar a la Gran Fiesta de la Resurrección como unos hombres nuevos, transformados, gratos a los ojos de Dios.
Que así sea.








