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Por: Mtro. José Ma Villalobos Rodríguez

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Argentina tenía las mayores reservas de oro del mundo en sus arcas gracias a las compras que tuvo por Alemania de alimentos. Naciones productoras de minerales como México o Chile tampoco les fue mal. El escenario teórico en los 1950´s era promisorio para Latinoamérica -liderada por Brasil ( la siempre eterna frustante “potencia del futuro”). Pero había una piedra en el zapato: la tasa de natalidad de esta región era altamente peligrosa. Los gobiernos de la región ni enterados de aquello de la planificación familiar. 70 años después vinieron las consecuencias. En México los dos regímenes anteriores a Miguel de la Madrid hablaban de “poblar es hacer Patria”. Incluso el Presidente Echeverría predicó con el ejemplo teniendo hijos por montón. Tener hijos consiste en unos segundos de placer a cambio de una gran responsabilidad por décadas por procurarles alimento, salud, educación, vestuario, calzado, celular, computadora, i Pad, etc. El pliego petitorio de los hijos es interminable. Pero en Latinoamérica se tomo muy a la ligera. Cuando se vino el fin de las reservas y por lo contrario entramos en los ciclos perversos de déficit público o comercial creciente, endeudamiento externo para toda inversión privada o publica se nos cayó el mundo encima. En todas la negociaciones de deuda los gobiernos latinoamericanos sacrificaban dos inversiones: salud y educación.

Parecía innocuo recortar salud y educación. Con las economías abiertas y en competencia contra los asiáticos, mediterráneos o insulares europeos se vio que ese descuido nos iba a costar sangre, sudor y lágrimas -como diría Winston Churchill. Como subir impuestos es pecado mortal en Latinoamérica la gente se acostumbró a que se contratara más y más deuda. No reflexionaron que aquel que contrata deuda compromete sus ingresos futuros. Este principio tan simple es válido igual para las familias, los gobiernos locales, los negocios, el comercio. El crédito es similar a comer pistaches. El sabroso pistache contiene cantidades ínfimas de arsénico, el cual si se ingiere solo mata a cualquier cristiano. Igual con la deuda. Las familias que se endeudan con el coche, la casa, la escuela, el viaje a

Puerto, una fiesta de quince años están envenenado sus finanzas y mas temprano que tarde pagan las consecuencias. Igual a sucedido con los gobiernos de América Latina: grandes deudas, grandes quiebras y que la siguiente generación se las arrregle como Dios le de a entender.

Los malos ejemplos de los gobiernos los han copiado al pie de la letra las empresas y familias latinoamericanas con gran éxito. En ocasiones -como sucedió con Zedillo a la salida de Salinas de Gortari y su espejismo de progreso – están mucho más endeudadas las familias que las empresas o los gobiernos.

En otras es al revés: la quiebra del gobierno arrastra a empresas y familias mexicanas.

Los saltos de ir creciendo con deuda a quebrar por más deuda que hemos vivido en México han sido poco menos que espectaculares. Se desploman los salarios pero suben los intereses, se cae el valor de los activos de empresas y familias pero se catapultan los montos que demandan pago inmediato los bancos, cajas de ahorro, montepíos o los prestamistas de la central de abastos…

La combinación de pandemia , contracción económica sin precedente y consumidores en pánico no impide que todos los acreedores ahorquen a las empresas, familias o hasta gobiernos.

Si al principal municipio de un estado se le caen los ingresos propios en 40 porciento, si quienes pagaban por permiso de uso de suelo para sus negocios están en la inopia, si el gobierno federal dice que “NO HAY” y que se las arreglen como puedan ¿llegamos a tocar fondo?… Aún no, falta un buen de problemas…..

Los tenedores de bonos de deuda municipal empiezan a inquietarse porque ven como se derrite la economía local, como cada negocio que cierra significa un paso adelante hacia el IMPAGO de sus bonos o deudas con banca o proveedores.

Esta fatal situación no se resuelve ni siendo compadre del Presidente de la República o del Secretario de Hacienda en turno. Actualmente el gobierno federal está sudando tinta con su propia situación.

El haber recortado por décadas el gasto real en salud pública aunado al descuido ciudadano y la avaricia de las tiendas departamentales está cocinando a fuego lento la economía de los siguientes cinco años.

Haber recortado tantos años el gasto en educación pública da por resultado familias incapaces de medir su propio riesgo financiero y de salud. Ningún gobierno del Planeta Tierra puede controlar lo fiestero e irresponsable de los mexicanos ( con honrosas excepciones).

No debemos politizar la ciencia ni confundir donde empieza la evidencia científica y la crudeza de las finanzas. El hecho de que seamos un pueblo carente de formación financiera y científica y nos basemos en aquello de que “DIOS DIRA” o de que “DE TODAS FORMAS NOS VAMOS A MORIR” no debe de soprender en los resultados.

La gran decepción mundial en este momento ha sido el desastre sanitario en Estados Unidos – la ex gran potencia que con la ayuda del Presidente Trump llegó a niveles de REPUBLICA BANANERA.

La sorpresa más agradable ha sido la colaboración internacional para llegar a la vacuna en menos de un año.

Latinoamérica está recogiendo lo que sembró al recortar salud y educación. Ya cayó en cuenta que ni el turismo o el petróleo barato sustituye la inversión en capital humano para poder competir con asiáticos o europeos. Hasta Brasil se ha visto muy mal en su gestión de la pandemia y el remedio a una economía insolvente o ilíquida.

Me llama mucho la atención que en la capital de Oaxaca se siga pensando en que cada metro de terreno en áreas céntricas vale de 20 mil a 50 mil pesos. Un suelo que no produce ingresos no puede valer eso.

Depender del turismo le está quitando el sueño a los empresarios y gobiernos de París, Madrid, Roma o Barcelona. Pero en México se piensa diferente….que todo

volverá a ser igual, que correrán dinero y turistas a diario….eso se acabó….pero no lo aceptan.

Es lamentable que los gobiernos locales mal informen a sus ciudadanos de la magnitud del agujero en que están metidas sus economías. El optimismo infundado es doblemente letal. Mata al engañado y después le cobra la factura al que mintió.

Recordemos que ningún bien es más difícil de sostener en buen estado que la salud.

Que el valor de una nación no está en las ruinas de sus tatarabuelos sino en la educación de calidad y en la salud de sus habitantes.

Lo que ha estado sucediendo en el Valle de México es una tragedia mayúscula en una de las megalópolis principales del mundo. Pero resulta que sus habitantes no han estado a la altura, que sus comerciantes no quieren pérdidas sino mayores ventas y que crezca la deuda de sus clientes a costa de su salud.

Estamos en graves aprietos en Latinoamérica y en especial en MESOAMERICA.

Mesoamérica le apostó al turismo de naturaleza o arqueología que tardará décadas en crecer.

Los migrantes mesoamericanos expulsados por fenómenos naturales extremos y por pésimos gobiernos locales van a asemejarse a los venezolanos. En menos de seis años, 5 millones de venezolanos han tenido que dejar su maravilloso país a causa de un gobierno muy pobre en resultados pero muy rico en verborrea.

Nadie vendrá a rescatar a México porque ahora está claro que de esta situación solo saldremos con nuestros propios medios…..y eso no nos había sucedido antes.

Ante esta situación inédita ya no vale la fe en caudillos religiosos o civiles. Más vale que seamos más emprendedores y que no esperemos nada del gobierno. Eramos muchos y parió la abuela



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