Myriam YOLOXOCHITL TÍCITL*
Siendo médico tradicional, tras escribir años sobre medicinas alternativas, les comparto que he descrito un poco de lo que es un curandero y los diferentes tipos que describe el Códice Florentino y el Sahagún.
Dijimos que a los curanderos y curanderas, se les llama Tícitl. Eran y son muy reconocidos según sus conocimientos, tradición, iniciaciones y cosmogonía.
“El médico suele curar y remediar las enfermedades. El buen médico es entendido, buen conocedor de las propiedades de yerbas, piedras, árboles e raíces, experimentado en las curas, el cual también tiene por oficio saber concertar los huesos, purgar, sangrar y sajar, y dar puntos; al fin, librar de las puertas de la muerte. El mal médico es burlador, y por ser inhábil, en lugar de sanar empeora a los enfermos con el brebaje que les da. Y aún a las veces usa hechicerías o supersticiones por dar a entender que hace buenas curas”. (Códice Florentino 1980: fol. 20r.).
Debían de provenir de familia de médicos o tener “el don”. Haber cumplido un aprendizaje y ser iniciado mediante rituales como debe ser ahora. Son necesarios estos requisitos junto con un arduo estudio así como recibir iniciaciones aunque hoy, hay personas que se dicen ser “tal o cual curandero” sin haber hecho lo que debe hacerse.
Los Titicih, vivian en calpultin, junto con adivinos y otros, lo hacían en el calpulli de Zapotlatenan. Vendían Úxitl, que era resina sagrada para curar heridas y golpes e, incluso, cada uno tenía su Dios. Eran especialistas y genéricamente, todos eran llamados Tícitl o curanderos.
La Temixihuiani (o partera) cuidaba a la mujer para no tener problemas en el parto; están pendientes de todo el proceso que incluye el postparto, dar remedios, cuidarlas espiritualmente, darles baños, temazcales, ofrecer culto e, incluso, sacrificios. ¡Claro, tenían a quien ofrecer culto e incluso sacrificios! Ellas también enseñaban y heredaban conocimiento a sus hijas; así, otros oficios se transmitían entre los Náhuatls. Ahora, aún se prepara a las Doulas para dar este apoyo durante el embarazo y puerperio.
Por otro lado, existía la creencia de la existencia de otras energías anímicas entre el hombre y el universo como en el TONALLI, donde el sol y su calor estaban en la coronilla, quien daba fuerza y crecimiento a los hombres, o enfermedad y muerte en su caso. Tenerlo mantenía el equilibrio y dependía de cómo se comportaba.
La TEYOLIA (equivaldría a “alma”, palabra post conquista) estaba en el corazón. Si la dañabas, te enfermabas o te volvías loco y, según murieras, sería tu destino en los otros niveles postmortem.
El IHÍYOTL (aliento) es la otra fuerza anímica y está en el higado. Los Nanahualtin o nahuatls, podían mandar este a otros y dañarlos, pero los que causaban daños sexuales, violaciones, etc., podían dañar a los causantes. Su ihiyotl era perverso.
En cuanto a los olores, existen buenos y malos, y también causaban salud y enfermedad. Algunos alejaban a los seres del inframundo mientras que los buenos olores -al ser celestiales- producían el efecto contrario, por eso, la importancia del comienzo sagrado, los sahumerios, la sagrada copalera y el simbolismo del copal.
El tema del agua era un elemento substancial para atraer al Tonalli que está en los cielos de su cosmogonía si morían a causa de una enfermedad de agua, o por causa del agua como ahogados, pero este tema y otros, los verán en el siguiente artículo de esta serie.
Con estos textos, comprenderán un poco de la esencia de lo que hoy se llama chamanismo (palabra no nuestra), la profundidad y misticismo de los sanadores de almas y cuerpos.
Espero su interés y comentarios.

*solomyriam.marzo2022@yahoo.com.mx




