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Jasmina HARTIANA

Me encuentro haciendo el balance de año, las deudas que pagar, los cajones en los que es necesario poner orden, las cosas que ya no necesito, y las que sí, pero ya se me ha olvidado. A veces agradezco tener este cerebro distraído, porque, aunque me puedo ofender con facilidad estoy segura que mi mente no podrá retenerlo y de esa forma me ahorro rencores. Y así, sacando cuentas de lo que hay que pagar y trabajar aparece su imagen detrás de la ventana. Lo extraño o quizás lo extrañaba.  Tenemos mucho tiempo sin charlar como amigos, a él lo consideraba mi mejor amigo. Primero la pandemia nos alejó, luego nuestros trabajos, y al final no me enteré de lo que sucedió. Me lo encontré hace unos seis meses en la calle y por su actitud fría pude deducir que ya no éramos amigos.

Recuerdo que le escribí un relato hace tiempo, tal vez la primavera pasada o la anterior, no estoy segura. Había mucho dolor y pocas lágrimas. Pensé en enviarlo, quizá por insta o whats, no lo encontré en ningún de esos. Luego pase por una etapa de ira, sentía que no se merecía mi pequeño cuento. Saben, jamás me dio una explicación de su alejamiento, yo tampoco la pedí. Ahora con el tiempo no puedo recordar que hice mal o si fue algo que dije. Puedo ser muy hiriente cuando me lo propongo, solo que con él no sería capaz. Me acompaño en una de las épocas mas confusas y felices de mi vida. Después del divorcio mi entorno cambio y de pronto él estaba ahí con los mismos intereses acerca de las películas raras y con un sinfín de información desde filosofía hasta todo de tipo de monstros en el arte. Vimos juntos seis veces una peli de Guillermo del Toro. Amábamos el personaje paria. Ambos lo éramos en aquel tiempo, unos inadaptados perfectos para las circunstancias por las que atravesábamos. Puede ser que él haya encontrado al fin su espacio en el sistema. Discutíamos acerca de la posibilidad de burlar el sistema y llegar a ser felices en los límites, él aseguraba que no era sucedería. Espero que no se haya rendido. Deseo que se encuentre bien, que unos brazos amorosos lo llenen de caricias honestas.  Sé que en alguna parte mi cerebro lo extraña con la intensa curiosidad que nos rodea a los incomprendidos. A veces imagino que nos encontraremos en un parque, envejecidos nos sentaremos en una banca, nos contaremos todas las cosas que solo a nosotros nos interesan, nos reiremos de nuestros chistes sarcásticos. Diremos hasta pronto y luego por simple casualidad nos volveremos a encontrar a la misma hora, el mismo día de la semana.

*Profesión: Soy fotográfa y cuentista

Cuentos: Anabel, Miel con veneno, Imágenes que cuentan, Entretenimiento para Adultos, El Cerrajero, y la Chica del Tutu. jazminahartiana@hotmail.com

 

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