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LA ILUSIÓN DE PENSAR:

¿Puede una máquina sostener la lucidez?

✍️ Por Mariana Navarro
Periodista cultural | Especialista en ética aplicada, innovación y tecnologías con enfoque humano

“El pensamiento no es la secuencia de pasos,
sino el temblor que los sostiene.”

GUADALAJARA, Jalisco.- El auge de la inteligencia artificial nos promete más que respuestas: nos promete pensamientos. Modelos que muestran su proceso, que simulan “pensar en voz alta”, que corrigen sus errores y justifican sus decisiones. Pero la pregunta es inevitable: ¿es razonamiento verdadero o solo un guion aprendido?

EL EXPERIMENTO DETRÁS DEL ESPEJO

Para responderlo, un grupo de investigadores puso a prueba a estas IAs con algo muy concreto: rompecabezas lógicos. No se conformaron con la solución final; analizaron paso por paso cómo la máquina llegaba a ella.

Compararon así dos tipos de modelos:
• Los que solo entregan una respuesta.
• Los que generan una “traza de pensamiento” antes de contestar.

El objetivo era simple y profundo: comprobar si esa apariencia de razonamiento realmente significaba pensar.

CUANDO LA LÓGICA SE DERRUMBA

Los hallazgos fueron reveladores:
• En problemas sencillos, los modelos comunes a veces vencieron a los más sofisticados.
• En problemas de dificultad media, los que “piensan en voz alta” mostraron ventaja: parecían más ordenados, más metódicos.
• Pero en problemas complejos, todos colapsaron.

Ni siquiera cuando se les dio un algoritmo listo para seguir lograron mantener la coherencia. El espejismo se rompió: podían simular claridad, pero no sostenerla en la complejidad.

¿QUÉ PASA SI CREEMOS EN LA ILUSIÓN?

El dilema no es técnico, es social y ético.
¿Qué ocurre si confiamos en que una máquina razona como un humano?
¿Qué pasa cuando esas “ilusiones de pensar” se aplican en la justicia, la salud o la educación?

El riesgo no es que las máquinas alcancen la lucidez, sino que nosotros renunciemos a la nuestra. Que dejemos de cuestionar, de interpretar, de ejercer la conciencia crítica que nos hace humanos.

LO QUE ENSEÑA ESTA ILUSIÓN

La lección es clara: la IA no piensa, ensaya. Produce cadenas de pasos convincentes, pero inconsistentes. Refleja lógica, pero no la encarna. Y ahí está el límite: confundir la apariencia de razonamiento con el pensamiento mismo.

Como bien señala la filósofa Shannon Vallor, especialista en ética de la tecnología:

“El razonamiento humano no es una lista de pasos, sino una experiencia encarnada de sentido. La máquina puede imitar los pasos, pero no la experiencia.”

EN CONCLUSIÓN

La ilusión de pensar es útil como herramienta, pero peligrosa como sustituto. La IA puede acompañar, puede simular, puede asistir… pero no puede reemplazar la conciencia que da sentido y contexto a lo humano.

Quizá la frase más honesta que podamos repetirnos frente a la inteligencia artificial sea esta:

La máquina refleja.
El pensamiento, aún, sigue siendo nuestro.

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