- Por Esteban Ortiz Rodea.
Oaxaca es considerada por los expertos en biodiversidad y desarrollo sostenible, como líder a nivel nacional y en el caso de sus Empresas Forestales Comunitarias (EFC) son vanguardia a nivel mundial. Sus fortalezas son el manejo forestal comunitario, la gobernanza comunitaria y la tenencia social del territorio.
Algo de historia al respecto, James Garret Hardin, publicó en la revista Science en 1968 La tragedia de los comunes (TC)1 y después Elinor Ostrom2 se convierte en la primera mujer en ganar el premio de economía en el año 2009, siguiendo el estudio y la ruta de los bienes comunes, la autogestión y el desarrollo sostenible. Dejando de lado el enfoque dicotómico entre Estado y mercado o la visión de los bienes privados y bienes públicos.
Garret Hardin sostiene que los recursos naturales y el uso colectivo, inevitablemente derivan en una sobrexplotación y, a largo plazo, son destruidos o agotados; Ostrom por su parte, redarguye a Hardin al afirmar que, hay una correlación favorable entre el capital social y el desarrollo sostenible, al ser partícipes del recurso común, como las formas más eficientes de gestión con mejores resultados.
Desde otra mirada al mismo tema de los bienes comunes, pero no en abstracto, sino en nuestra realidad, hay que recordar que México tiene casi 32 mil ejidos y comunidades, más de 5.6 millones de ejidatarios y comuneros y posesionarios que ofertan al país y en algunos casos al exterior, alimentos, ganado, materias primas y forrajes, materiales para construcción, artesanías y servicios turísticos; además sus territorios brindan invaluables servicios ambientales, de conservación de la biodiversidad, captura de carbono y recarga de los acuíferos, entre muchos otros3.
Para relacionar la teoría de la tragedia de los comunes de Hardin y la tesis de Ostrom, sobre el potencial que se tiene con los bienes comunes para el desarrollo sostenible, es necesario que revisemos un poco la magnitud de estos territorios para ser objetivos, ya que más del 53% del territorio nacional es ejidal, con 84.5 millones de hectáreas (42.5%) y 17.4 millones de hectáreas es comunal (8.76%).
En el estado de Oaxaca se tienen 851 ejidos con una superficie de 1 millón 164,319 hectáreas (12.4 %) y 719 comunidades con una superficie de 5 millones 770,977 hectáreas (61.5%)3, lo que representa casi tres cuartas partes de propiedad social, siendo entonces Oaxaca una entidad con vocación sostenible por su tenencia social, por lo que tenemos plena coincidencia con la primera mujer Premio Nobel de Economía Elinor Ostrom, los bienes comunes son una fortaleza y esperanza de sostenibilidad.
En este mismo orden de ideas, se puede afirmar que la actividad silvícola ha demostrado con hechos que se trata de un proceso sostenible, al conciliar y equilibrar la actividad económica, con la equidad y superación de la desigualdad social, además de garantizar un manejo forestal sostenido.
A propósito del concepto Sostenibilidad, es prácticamente universal la idea que este término surge del informe Nuestro futuro común de 1987, conocido como Informe Brundtland, cuando en realidad, esta expresión de sostenibilidad y, sobre todo, la metodología epistemológica, surgió en las ciencias forestales en 1785, bajo el principio de rendimiento sostenido de los bosques, cuando George Ludwig Hartig (1785) uno de los primeros que se refirió al Manejo Forestal Sustentable cómo: “Todo buen manejo forestal debe…. tener tierras boscosas productivas… y esforzarse por utilizarlas tanto como le sea posible, pero de forma tal que las generaciones posteriores sean capaces de obtener al menos tantos beneficios de los bosques, como la generación presente lo reclama para sí”4.
En términos generales se quiere sustentar que, Oaxaca es una esperanza para la sostenibilidad y que este tipo de tenencia social de comunidades y ejidos puede ser una alternativa real para afrontar exitosamente el cambio climático, desde la dimensión regional y en la medida en que se realiza un manejo adecuado de sus bosques o bienes comunes. Esta tradición de sostenibilidad o rendimiento sostenido de los bosques, es muy parecido a la acción que realiza un ahorrador bancario, cuando sólo dispone de los intereses que le genera un capital, de tal forma que tiene finanzas sostenibles. Lo mismo ocurre con los bosques o los árboles, sólo se aprovecha el incremento en volumen, al mismo tiempo que, mediante la fotosíntesis, absorben CO2 (bióxido de carbono), liberan oxígeno y se capta energía solar para darnos a la población humana mejores condiciones de vida.
1https://www.redalyc.org/pdf/305/30541023.pdf
2https://www.redalyc.org/jatsRepo/1992/199264891014/html/index.html
3https://www.redalyc.org/jatsRepo/3605/360550545007/html/index.html
4https://www.researchgate.net/publication/312605390_MANEJO_FORESTAL_COMUNITARIO_SUSTENTABLE_EN_LA_SIERRA_NORTE_DE_OAXACA/link/588625c24585150dde4a9234/download
* Ingeniero Agrónomo en la especialidad de Bosques, en el Instituto Tecnológico Agropecuario no. 7 de Morelia, Michoacán; estudio la Maestría en Gestión Pública Aplicada, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, actualmente es Doctorando en Sostenibilidad en la Universidad Centro Panamericano de Estudios Superiores (UNICEPES).





