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  • POR MARIUMA MUNIRA VADILLO BRAVO.

Las raíces de la desigualdad que excluyeron la participación política de las mujeres en la vida pública se ubican en el siglo XVIII, en la propia constitución del Estado surgido en el periodo de la Ilustración, el movimiento político‐filosófico a través del cual se reconocieron como atributos exclusivamente masculinos la razón, la igualdad, la individualidad y la autonomía de los sujetos.

Una de las primeras mujeres que alzó la voz para reclamar para las mujeres los mismos derechos obtenidos por los hombres durante la Revolución Francesa fue Olympe de Gouges, no logró mucho: Fue llevada a la guillotina y ejecutada, porque según los hombres de su época, su postura era subversiva. En su Declaración de los Derechos de la Mujer y Ciudadana (1791) Gouges exigía para las mujeres los derechos inalienables de libertad e igualdad proclamados por la Revolución Francesa. Se trató del primer documento en el que se exigió el voto femenino, así como la igualdad de derechos y deberes para la mujer y el hombre a través de la equiparación de todos los seres humanos ante la Ley.

En nuestro país, desde que en 1955 las mujeres votamos por primera vez, hemos venido logrando avances respecto a representatividad, derechos o libertades; cada conquista ha sido siempre producto de la lucha de las mujeres, compleja y llena de desafíos que van desde el reconocimiento del derecho de las mujeres a votar y ser votadas, hasta el establecimiento del principio de paridad en el registro de candidaturas con la reforma constitucional de 2014, y en la de 2019 que incorporó el principio de paridad en todo.

Cuatro siglos más tarde, nadie puede negar que hemos avanzado. Hoy ya es un hecho la paridad en la Cámara de Diputados Federal de nuestro país. La LXV Legislatura de la Cámara de Diputados quedó constituida paritariamente así lo señalo en la Sesión Constitutiva de dicha legislatura, la secretaria General de la Cámara de Diputados, Graciela Báez Ricárdez, destacando que: “Por primera vez, la Cámara de Diputados tendrá una conformación paritaria absoluta con 250 mujeres y 250 hombres, como integrantes”.

Es interesante el avance hacia esta democracia paritaria en la conformación de las diferentes Cámaras desde 1991 a la fecha, en 1991 las mujeres sólo representaban el 7.8 por ciento y los hombres tenían el 92.2 de diputados; para 1994 subió a 14.2 por ciento de mujeres por 85.8 de hombres: Tres años más tarde en 1997, 17.2 por ciento de mujeres contra 82.8 de hombres; para el año 2000 decreció levemente a 16.8 por ciento subiendo los hombres a 83.2; para 2003 aumentó a 22.8 por ciento la participación de las mujeres contra 77.2 de hombres; mientras que tres años más tarde en 2006 volvió a disminuir a 21.6 por ciento de mujeres por 78.4; para 2009 subieron las mujeres a 27.6 por ciento por 72.4 de hombres; y continúo en 2012 subiendo la presencia de las mujeres a 37.8 por ciento por 62.2 de hombres; para el año 2015 siguió aumentando la presencia de las mujeres en la cámara logrando un 42.4 por ciento, de hombres 57.6, para las elecciones de 2018 llegó a un 48.2 por ciento de mujeres y hombres 51.8 por ciento, llegando a la paridad absoluta de 50% en igualdad para ambos géneros en este 2021.

Todo lo anterior se logró a través del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que en una reunión el fin de semana dictó dos sentencias que modifican la composición por género de la Legislatura que se constituye y tiene una consecuencia histórica, ordenando al INE ajustar las diputaciones plurinominales del PVEM quien había presentado más hombres, con la finalidad de lograr la paridad absoluta en la Cámara de Diputados.

La configuración de la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados conforme a los siete grupos parlamentarios que la integran quedó de la siguiente manera: Partido Acción Nacional, 114 diputadas y diputados (73 de mayoría y 41 plurinominales); Partido Revolucionario Institucional, 71 diputadas y diputados (31 de mayoría y 40 plurinominales); Partido de la Revolución Democrática, 14 diputadas y diputados (6 de mayoría y 8 plurinominales); Partido Verde Ecologista de México, 43 diputadas y diputados (31 de mayoría y 12 plurinominales); Partido del Trabajo, 37 diputadas y diputados (30 de mayoría y 7 plurinominales); Partido Movimiento Ciudadano, 23 diputadas y diputados (7 de mayoría y 16 plurinominales); Partido Morena, 198 diputadas y diputados (122 de mayoría y 76 plurinominales).

Festejamos que las mujeres tengamos más acceso a cargos de elección popular, ahora esperamos que esa paridad se transforme en una reivindicación trasversal a todos los ámbitos de la sociedad, con el fin de que mujeres y hombres puedan gozar de igualdad en el ejercicio de los derechos y responsabilidades de manera compartida tanto en el ámbito público como en el privado‐doméstico y se traduzca prontamente en políticas públicas para hacer realidad el cambio y no se quede sólo en una cuestión numérica.

  • La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, Subdirectora Ejecutiva en la Unidad de Desarrollo Comercial del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira

 

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