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  • POR MARIUMA MUNIRA VADILLO BRAVO.

Nuestro Estado Oaxaca ha sido, así como el resto del país sacudido profundamente por la crisis sanitaria derivada de la Covid-19, esperábamos que con la vacuna la nueva normalidad se diera más rápido, pero los retos y desafíos continúan para lograr salir de la pandemia y entrar a una nueva fase de recuperación económica estatal y con ello a la nueva normalidad.

Recientemente las autoridades de salud en nuestro estado solicitaron al Consejo de Salubridad Federal que Oaxaca regrese a semáforo amarillo ante el incremento de contagios de Covid-19, al estar enfrentado una tercera ola con una nueva variante más agresiva, por lo que la nueva normalidad cada día se posterga más.

Esta lucha agotadora contra la Covid-19 en nuestro Estado, tiene a nuestras familias cada vez más desgastadas, por los impactos en el empleo, en nuestras empresas y nuestros comercios, cada día nos cuesta más mantenernos a flote; los impactos en las actividades comerciales y el empleo cada día que pasa son más desgarradores. Durante este año y medio de pandemia hemos vivido diversas etapas, la primera de ellas que afectó enormemente la actividad económica fue por el cierre de los países y cancelación de vuelos, lo que afectó procesos productivos asociados a las cadenas globales de valor de algunos sectores manufactureros y turismo.

Posterior a ello vivimos una segunda fase, en la que la actividad económica del país y sus estados, se desaceleró significativamente como resultado de la decisión de suspender todas aquellas actividades consideradas como no esenciales “Jornada nacional de sana distancia”. Esta decisión inevitablemente afectó a varios sectores manufactureros y de servicios que debieron cerrar temporalmente para garantizar el distanciamiento social.

Esperábamos que, en una tercera fase, que es en la que nos encontramos, se diera un proceso de reapertura, lo que se ha venido postergando y cada vez se ve que será más lento de lo que originalmente se anticipaba; esto debido a que los contagios continúan en niveles relativamente elevados y que los temores de un rebrote de la enfermedad aún están presentes con estas nuevas variantes. Esto implica que la nueva normalidad será una en la que varias actividades económicas seguirán estando afectadas y que no podrán regresar a sus condiciones previas en tanto no se cuente con una solución más definitiva al tema de la pandemia y tengamos una nueva actitud más solidaria.

Para recuperarnos y empezar a vivir en la nueva normalidad se requiere de todas y todos, no dejarle todo al Estado, a las autoridades., debemos los ciudadanos también ser más solidarios para juntos alcanzar lo antes posible una recuperación económica, buscando generar mayor confianza para las inversiones privadas y procurando mayor cooperación de todos los sectores sociales y gubernamentales, para así evitar los costes políticos y sociales.

Esta situación difícilmente se dará si no ponemos de nuestra parte, si no actuamos con más solidaridad, si no logramos dejar de boicotearnos a nosotras y nosotros mismos, como ha venido sucediendo estas últimas semanas en distintas localidades de nuestro Oaxaca, donde por protestas y bloqueos hemos visto como éstas acciones de la misma ciudadanía afecta las ya desgastadas actividades económicas, los flujos de suministros, las cadenas productivas con el cierre de carreteras, con la interrupción del libre tránsito.

Con estas protestas y bloqueos se afecta a aquellos que salen a sus trabajos, a los comerciantes, productores, prestadores de servicios, etc; los bloqueos impiden el tránsito a los mercados de los productos de las áreas rurales, se afecta todo el ciclo de la economía, impiden el normal abastecimiento de alimentos, y en muchísimos casos impiden que la gente llegue a sus fuentes de trabajo, las empresas suspenden operaciones, se afectan las ventas, se afecta a las pequeñas y medianas empresas, a los trabajadores que trabajan por cuenta propia; en general todas y todos salimos perdiendo.

En este tiempo de pandemia los bloqueos afectan el abastecimiento a los hospitales, ponen en riesgo la atención médica y traslado de enfermos, limitan el Plan de Vacunación; y con ello el riesgo de generar más muertes.

Nuestras familias oaxaqueñas merecen que seamos más solidarios, respetemos los derechos de todos y de todas, busquemos mecanismos de dialogo que no sigan causando más pérdidas de vidas, de empleos, de afectación económica a nuestras familias.

La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira

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