- Por Julio Palau Ranz.
Los grandes imperios han caído por un simple error básico, nada se puede sostener si los ingresos son menores que los egresos; un ejemplo lo tenemos con los Romanos, en el cual sus gobernantes gastaban más de lo que ingresaba, para evitar que el pueblo se sublevara, nace la frase de PAN y CIRCO.
Se les pagaban una corrupción a la población en subsidio de alimentos y les daban el circo romana de entretenimiento y que no pensaran en política y sólo en el circo, algo así como es el fútbol hoy en día; para pagar este costo, se tendría que cobrar impuestos, pero ¿a quien cobrar impuestos?, si se hace eso a su pueblo, se les vendría en contra, así que empiezan las conquistas y la expansión romana por el mundo.
Estas guerras y conquistas afectaron a todo el mundo moderno como fue el calendario, tema que comenté en otro artículo, pero regresando al tema, por más que se conquistara, siempre el costo era mayor que el ingreso de los impuestos y terminaron colapsando.
Hoy ese imperio ha cambiado de nombre, pero sigue los mismos principios, en el imperio del narcotráfico, requiere para satisfacer los costos de crecimiento y conquista, no solo basta la venta de droga, pasaron a asaltos, cobro de piso y secuestros hasta llegar a la política, sin darse cuentas que se van a terminar los territorios por conquistar y solo dejaran miseria a su paso al resto de la población.
En los finales de los 90 se dió un fenómeno en la bolsa, era el auge de las empresas punto com, Silicon Valley era el centro de las empresas de este tipo, dentro de estas apareció una empresa llamada WEBVAN que rápidamente llamó la atención de los inversionistas, su slogan era “Si entregamos 30 minutos después de hacer su pedido le sale gratis”, esta empresa recibió inversiones de 48 millones de dólares, sin embargo en su primer año registró ventas por 400 mil y dos años más tarde salía de bolsa y quebraba, ese slogan lo toma después Dominos Pizza.
Pero a diferencia de WEBVAN, desarrolla su estrategia en base a crear las condiciones para hacerlo y sobre todo que sus repartidores eran empleados, esta estrategia los puso en un nicho de mercado difícil de entrar, las demás pizzerías no tenían la infraestructura ni el conocimiento, los que más se acercaban solo contaban con 1 o 2 repartidores y no contemplaban la regla de los 30 minutos.
Después de 23 años la historia se repite, empezaron a aparecer empresas de entrega de alimentos, Uber Eats, Rappi y otras, creando una verdadera guerra de empresas de reparto.
El negocio de Dominos se vió terriblemente afectado, ya que su nicho de mercado que era la entrega de la pizza a domicilio, se veía amenazado por estas empresas de reparto, que no sólo no eran empleados y bajaban los costos de envío, sino que además, puso en competencia todo tipo de comida rápida y las pizzas no siempre eran la mejor opción saludable, había ensaladas y pronto todos los restaurantes entraron al concepto de entrega a domicilio.
La pandemia vino a crear y aumentar esa necesidad de entregas a domicilio, todo el mundo quería ese servicio y dió ingresos sin ser empleado a todo aquel que tuviera una moto para hacer los repartos.
Pero no contaban con que la pandemia se iba a terminar y vendría una guerra, el problema es que mete a competir un elemento clave que es la gasolina y que como resultado crea inflación externa y sube el precio de los combustibles y la energía y por consecuencia sube todo, si de por si las empresas de reparto tenían pérdidas, esto va a ser el fin del imperio de reparto.
Hagamos un ejercicio mental, considere que vende café, su materia prima es el café y el agua, complementos como la azúcar y la crema y los desechables como la taza térmica y las servilletas y que por el cambio climático ahora deben de ser ecológicas, de tal forma que un costo de 20 pesos es razonable para el negocio y se tiene una utilidad de 2 pesos; ahora hay que agregar la entrega a domicilio y las empresas de la plataforma quieren cobrar entre un 20 y un 30% y solo dejar un 3% al repartidor y que corra con los gastos de gasolina y de prestaciones sociales que no tiene, lo cual lo hace inviable y solo arroja pérdidas.
Sin embargo muchos inversionistas pensaron que si era rentable y pensaron esto porque los números de clientes eran impresionantes, ventas por 14 mil millones de dólares en la pandemia, pero… con pérdida, los inversionistas se están saliendo porque después de 8 años han perdido dinero y el consumidor sólo está cazando la mejor oferta.
Se vienen días difíciles para este tipo de empresas y aunque sí hay soluciones, las que se ofrecen no dejan ver un panorama feliz; más que ahora, además otros imperios requieren conquistas de mercados y van a incrementar los gastos y sino al tiempo.
Si usted quiere saber qué alternativas son viables, por favor mande una solicitud para que hable de ese tema en futuras ocasiones, mi correo es el siguiente: julio.palau.ranz@gmail.com





