Melinda SZABADOS-BÁNYAI*
JÁSZFÉNYSZARU, HUNGRÍA.- Este año se presenta con un abanico de posibilidades y probabilidades, oportunidades, retos. Al principio de un nuevo año lo más importante es tener fe. Tener fe en que las cosas se van a resolver, que vamos a poder salir adelante y que siempre vamos a encontrar las respuestas a las preguntas que la vida nos plantea. Nuevos comienzos y cosas finalizadas, capítulos cerrados y recién abiertos, un camino hacia lo desconocido pero esperamos encontrar lo positivo. Es cierto que habrán dificultades, cosas negativas este año también pero también cierto que vamos a poder vencerlas. Una buena actitud, fe y esperanza pueden ser nuestras armas para combatir los días grises u oscuros. Cuando lleguen los días soleados nos acordaremos del camino recorrido hasta ellos. La vida depende de como lo vemos, es difícil, es fácil es agradable o insoportable según las gafas con las que la observamos. Lo que es cierto es que nos reserva momentos felices, sorpresas y giros y hay que guardar estos momentos felices para poder superar los menos agradables.
Yo trato de enfocarme en lo bueno y positivo del presente y fortalecer mi fe en un mañana mejor. En nuestra familia hay un cambio pequeño pero significativo, ambas niñas están en la guardería, lo que significa tiempo libre durante las mañanas y la posibilidad para poder trabajar en silencio. El silencio tan anhelado resulta raro en este momento. Espero que la pequeña también se sienta bien en la compañía de otros niños, y que muy pronto desaparezcan las lágrimas cuando nos despedimos por las mañanas, pero tengo la certeza de que se sienta bien durante el día. Las maestras del jardín de niños son muy amables, atentas y saben tranquilizarnos, nos mandan fotos y es evidente que se calma la niña y luego juega con algo. Son muchos los retos para ella también, por el entorno nuevo, los niños, las maestras pero poco a poco formarán parte de su vida. Sabemos que esta en un buen sitio, donde aprenderá mucho, se divertirá y se va a sentir muy bien. Es la regla de la vida, aquí puedes estar en casa con tus hijos hasta que cumplen los 3 años, y cuando los cumplen se van a la guardería.
No es fácil desprenderse de mamá, pero en mi opinión está lo suficientemente lista como para poder entender que pasa un rato ahí y después mamá siempre llega para traerla a casa. Todo lo que quisimos enseñarle ahora tiene o no tiene resultado, ahora van a surgir las cosas buenas y malas de su educación. Los niños vienen de familias muy diferentes y saber como tratar a los padres es un verdadero arte en que las maestras son excelentes.
Con este tiempo libre en las mañanas espero poder avanzar con mis planes y proyectos y espero poder usar bien este tiempo y lograr mejorar mi planificación de tiempo. Les deseo lo mismo, que logren usar bien su tiempo y que lo ocupen de cosas que les hacen sentir feliz.

*Master en escritura creativa, amante de la literatura, teatro y música. Madre de dos hijas.
szabadosbanyaimelinda@gmail.com





