- FELIPE SÁNCHEZ
MÁS QUE UN CRIMEN
EL 8 DE MAYO llega con el día internacional de la mujer, donde este género saldrá a marchar y a manifestar el dolor femenino ante un sistema gubernamental que aún sigue dejando en el tintero su seguridad y el acceso a la justicia para las que ha sufrido violación, acoso, violencia intrafamiliar (y un largo etcétera), además de los reclamos de sus dolientes ante casos de desaparición y muerte. Colectivos feministas denuncian que hoy mueren hasta 11 mujeres cada día.
LAS MARCHAS Y PROTESTAS llegan con la muerte de dos pequeñas haitianas –ocurrida al interior de un mortal albergue para migrantes del DIF estatal– ahogadas en una fosa séptica, cuya tapa, supuestamente, estaba tan podrida que, al pisarla las niñas, se rompió y las hizo caer al nauseabundo líquido mientras jugaban (versión que ha sembrado el jarismo).
A LA MADRE, de las pequeñas Bergeline y Bergelande, Louis Mona, los funcionarios del jarismo, tras la tragedia, la aislaron (junto al padre de las niñas) completamente de los medios de comunicación; según notas periodísticas, enterraron apresuradamente a las niñas en el panteón Núñez Banuet y mandaron a sus padres a Nuevo León.
RAUDOS los jaristas para sepultar a las niñas – al mismo tiempo que a la justicia que ha quedado ahogada– quieren cerrar el caso con solo un funcionario detenido, junto con el despido, a guisa de “castigo”, de otras tres mujeres (parientes de IRMA BOLAÑOS, cabeza del DIF estatal y esposa del gobernador), pero ¿hasta ahí?
¿ACASO no se darán cuenta de la tragedia que deben estar viviendo los padres de las niñas cuyo “pecado” fue atravesar por México para ir hacia los Estados Unidos en busca de una vida mejor, pero se toparon aquí con una Policía Estatal que los entregó a un Instituto Nacional de Migración y éste, destinó a los inmigrantes a un funesto albergue?
AL GOBIERNO de SALOMÓN JARA hay que recordarle que más allá del crimen, hay otra cosa peor; el pecado.
EL JOVEN Rodion Raskólnikov –en Crimen y Castigo del magistral Fiódor Dostoievski –, desesperado por la miseria en la que vive y por lo malvada y ambiciosa que es una usurera, Alena Ivanovna, decide matarla para robarle. Él primero se acercó a la vieja mujer para pedirle dinero prestado dejándole empeñadas sus escasas cosas de valor y, luego de mucho pensar y una vez que se ha ganado la confianza de Alena, que le permite el acceso a su casa, decide matarla; esto como una forma de liberar a la humanidad de una “lacra” como esa mujer y también para componer su situación económica. No obstante, al momento de matarla, aparece la hermana de Alena, Isabel (Ivanovna), antípoda de la prestamista; joven, buena, la inocencia pura. Pero para no dejar evidencia, Raskólnikov se ve obligado a matarla también. Después, algo que no previó; el asesinato de Isabel lo desmorona existencialmente, no logra quitarse de encima el remordimiento, será una “mancha imborrable en su alma”. (Nombres castellanizados con base en la versión de Ediciones Nauta)
ÉSTE lo llevó a sostener; Alena es mi crimen e Isabel, mi pecado. Haciendo una enorme distinción religiosa, moral, de conciencia de lo que es UN crimen y lo que es UN pecado.
HACIENDO UN PARALELISMO, en el caso de las niñas haitianas no solo hubo crimen, sobre todo, hubo PECADO y eso, es algo con lo que se quedan, el gobierno y los funcionarios de SALOMÓN JARA.
EN OAXACA, la tragedia de las niñas haitianas Bergeline y Bergelande, bajo el gobierno de SALOMÓN JARA no puede leerse solo en el código penal. Jurídicamente, la negligencia de dejar una fosa abierta en un albergue público es un delito (homicidio culposo), pero moralmente, dejar que la esperanza de Louis Mona y el destino de sus niñas terminara en un agujero séptico, es un pecado.
MIENTRAS los funcionarios se escudan en la burocracia para evadir el ‘crimen’, no podrán sacudirse el ‘pecado’ de la omisión. Porque si bien las leyes se pueden doblar con el poder, el remordimiento de haber sacrificado a la inocencia en el altar de la desidia institucional –el DIF en 2025 recibió un presupuesto de MIL 681 MILLONES de pesos ¿Insuficientes para comprar una tapa para una fosa séptica? – es una condena que no prescribe.
ISABEL murió simplemente por estar en el lugar equivocado, igual que las niñas haitianas, quienes no tenían nada que ver con las fallas del Estado, pero pagaron el precio más alto.
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