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  • Por Maestro José Ma. Villalobos Rodríguez.

En México estamos acostumbrados a informarnos muy poco sobre con qué se pagan los benditos programas sociales y cuál es el destino del gasto público que se “sacrifica” con tal de seguir financiando al infinito tales “apoyos”, con datos de la SHCP en los primeros cuatro meses del año, la inversión pública en infraestructura y obra se colocó en su segundo peor nivel de la década, mientras que los subsidios alcanzaron, por mucho, su mayor nivel registrado.
En un taller con funcionarios de Brasil y Filipinas encontramos que sus programas sociales se pagan en un 100% con fondos de la recaudación fiscal propia. Nada es a crédito y la transparencia de los sujetos de apoyo es total. Para quienes en Filipinas emigran a trabajar a otros países sus autoridades no los dejan a su suerte, sino que tienen seguridad social y educación garantizada para sus familias. Invierte en capacitarles y enseñarles inglés y el sistema métrico inglés para que en Estados Unidos ganen más que otros migrantes que no tengan esas capacidades. Esta estrategia resulta en que ganen más por hora que los latinoamericanos en sus trabajos al norte del Bravo.
México, en cambio, ha pedido prestado a Banco Mundial hasta el 90% del costo de sus apoyos sociales endeudando a sus habitantes y rehuyendo el “costo político” de aumentar la recaudación fiscal federal, estatal o municipal.
Grecia y sus islas son una gran fuente de divisas por el turismo veraniego de alto poder adquisitivo. A los pudientes visitantes se les ofrecen estancias enriquecidas con la cultura al cuerpo de los antiguos griegos y la combinación de paisajes, gastronomía y exquisitez de trato a cuerpo de rey.
Para 2021 el Gobierno griego está vacunando a la población que este verano estará en contacto con los visitantes. Invierte en la salud de la gente que es factor clave del buen trato a los visitantes y así evita que sus lugares turísticos tengan tache por contagios de COVID.
En Cancún y el resto de la llamada Riviera Maya no se imitó la estrategia griega de proteger a su población de manera preventiva y generalizada. El Gobernador de Quintana Roo anduvo promoviendo que la gente dejara de pagar su recibo de luz y no empujó a Pérez Gatell y compañía a entender el valor de la prevención a favor de la gente que vive del turismo.
Resultado: los griegos tienen “palomita” de Alemania, Estados Unidos, Inglaterra y resto de naciones generadoras de turismo pudiente. En tanto los sitios de playa de México están en la lista de peligrosos por su alta probabilidad de contagio. Incluso en Quintana Roo un grupo numeroso de turistas argentinos fue engañado por un laboratorio clínico “patito” que les hizo pruebas COVID que resultaron ser todas negativos y todas falsas. El susodicho laboratorio no tenía autorización ni calificación para otorgar pruebas COVID confiables.
Ante la abulia y lentitud del programa monopólico de vacunación del Gobierno federal miles de mexicanos con parientes o posibilidades económicas tomaron su vuelo comercial y se fueron a vacunar a ciudades texanas o californianas. Rápidamente surgió todo un turismo de vacunas que propició el gasto en dólares de los mexicanos.
Los empresarios de la industria manufacturera en la zona fronteriza estuvieron insistiendo en que ellos podían y debían vacunar a su personal, pues si se contagian de COVID pierden capacidad de producir y tener utilidades. La respuesta federal fue un rotundo NO porque el monopolio público de la vacunación tiene otras prioridades.
En la República de Chile, en la India, en Italia, en Francia ha habido aperturas prematuras y cantos de victoria ante el COVID que han llevado a tener que confinar nuevamente a la gente.
En el cierre electoral en México, hasta la ciudad capital recibió luz verde para actividades que estaban limitadas por posibilidades de contagio. Recordemos que hasta el 7 de junio juntos el Estado y la Ciudad de México habían registrado 71 mil 707 fallecimientos oficialmente validados por la Secretaría de Salud federal. Representa el 31.3% de los 228 mil 804 decesos en el país. No es improbable que haya rebrote puesto que la gente ya da por terminado el asunto algo que está por verse. Sobre el regreso a clases presenciales, el Tec de Monterrey realizó una encuesta en la que el 70% de los padres de familia se oponen y el cuasi saliente Secretario de Hacienda metido en temas de salud pública muy al estilo 4T asegura que será hasta el otoño del 2022 cuando se pueda tener suficiente vacunación como para tener la cuestionada “inmunidad de rebaño”.
Siguiendo con este auténtico chilaque en que se ha convertido la gestión de los dineros públicos nos encontramos con tal Torre de Babel sobre el destino concreto del gasto público.
La antiguamente respetable Secretaría de Hacienda se ha desdibujado a tal grado que la Unidad de Inversiones que fuera autoridad técnico-financiera que daba puntual seguimiento a la inversión en infraestructura ha quedado marginada sobre todo de informar.
La vaquita que por años fue PEMEX está ya flaca y casi agónica.
Es la empresa petrolera más contaminante y endeudada del mundo occidental. Debe a sus ingenuos proveedores la friolera de 120 millones de pesos y contando con la posible compra de la mitad de las acciones de la refinería en Deer Park, que por décadas compartió con la empresa Anglo – Holandesa Shell.
Pareciera ser que cada dependencia federal o sus paraestatales en sus proyectos tienen una auténtica “barra libre”. El señor turistero de FONATUR administra la Ruta Maya y con toda ligereza declara a El Economista que ya aumentó el costo a $140 mil millones de pesos -esto es 30% más que lo planeado, en el caso de la compra de la refinería el rango del precio a pagar con el dinero de los contribuyentes oscila entre 570 a 1200 millones de dólares, igual la refinería de Dos Bocas que ya llega a un costo probable de 12 mil millones de dólares que son 3 mil millones de dólares más que el cálculo inicial.
No tenemos un solo caso en que se anuncie que el costo de uno de estos proyectos preferentes del gobierno federal haya registrado una baja en su estimado de precio a pagar, ni la más mínima. Mientras tanto el gasto social (“apoyos”) ya llegó a montos de fantasía.
Entre los sobrecostos de los elefantes en construcción o compra en Texas más el crecimiento exponencial de los subsidios en programas sociales la clase media mexicana será definitivamente la pagana en la próxima reforma fiscal “light”. Esperen lo peor.
Hay momentos en que debiéramos ser mucho más proactivos en los temas de acotar el gasto en “apoyos sociales”, dado que contienen el incentivo perverso de la gratuidad que para el mexicano es veneno puro.
Si Benito Juárez García hubiera vivido en el México de 2021 con seguridad hubiera preferido vivir de los “apoyos sociales” y jamás hubiera bajado a la Ciudad de Oaxaca a formarse como licenciado en derecho y obtener DIEZ DE CALIFICACIÓN en sus estudios, lo cual en mucho le dio una sólida base para enderezar el rumbo de nuestra Nación.

 

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