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  • Por Eduardo de Jesús Castellanos Hernández.

El libro de Elena Chávez con prólogo de Anabel Hernández tiene 280 páginas, de las cuales nueve corresponden al prólogo, 189 páginas al texto distribuido en 28 capítulos breves, 35 a tres entrevistas muy interesantes cada una, 20 páginas más de anexos documentales, 8 páginas de índice onomástico, dos más de dedicatorias y agradecimientos, a las que hay que agregar 10 páginas no numeradas con fotografías a color de algunos de los protagonistas de la historia que es narrada.

Fuera de las referencias a su vida familiar y laboral, me parece que los demás datos que refiere la autora son bastante conocidos del público interesado en dar seguimiento a la vida pública del país. Y respecto de los datos que por razón natural hasta el momento no han aparecido en las notas periodísticas cotidianas, cualquier persona informada y con un poco de imaginación puede colegir o suponer que no podían haber sucedido de manera muy diferente.

En todo caso, para el gran público lector lo interesante y periodístico del libro es que reúne en 28 historias breves una colección de episodios sobre los cuales, por cierto, los ciudadanos informados ya teníamos noticia en su mayor parte, y también un criterio personal formado respecto de los personajes que ahí intervienen. Aunque debo reconocer que no es frecuente que alguien aporte un testimonio de esa naturaleza sobre los personajes más importantes de la vida pública de un país, cualquier país, sobre todo donde no hay la libertad de expresión sobre ese tipo de temas. Particularmente en México, donde es muy difícil hacer de verdad pública la vida pública sin exponerse a graves consecuencias.

Para evaluar el testimonio rendido por la autora del libro es conveniente empezar por identificarla. En la solapa del libro aparece la siguiente nota curricular: “es egresada de la escuela de periodismo Carlos Septién García. Trabajó como reportera en Excelsior (1990-1994), unomásuno (1995) y Ovaciones (1998-2000). Se desempeñó como reportera interna en el Senado de la República (1996) y en la Secretaría de Gobernación (1997); y más tarde como servidora pública en el gobierno de la Ciudad de México (2001-2014) y diputada constituyente (2016). Es activista por los derechos de los animales”. Se trata por lo tanto de una periodista profesionalmente formada en la escuela de mayor tradición en el gremio periodístico, por lo que su olfato en busca de la noticia la llevó a escribir y publicar un libro polémico que ha causado un gran revuelo en el debate político nacional; libro testimonial que se agrega a una serie de otros libros, autores y publicaciones que poco a poco contribuyen a develar información sobre la realidad política nacional.

Su primer premio serán los ingresos por el volumen de ventas de este que supongo es su primer libro, pues no aparece referencia a otro alguno en la nota curricular transcrita. Así que su primer reto, además de lidiar con su recién adquirida notoriedad personal, también, será lograr otro libro de igual repercusión; como es el caso de quien prologa el libro ahora en comento, pues Anabel Hernández colecciona libros de impacto y éxito de ventas.

Rescato dos aspectos fundamentales, a mi juicio, del contenido del libro. El primero se desprende de la entrevista a un integrante de la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática durante la candidatura presidencial y derrota electoral del ahora presidente en el año 2006. Hasta la fecha, tanto el presidente como sus voceros insisten en afirmar que su derrota en esa ocasión fue resultado de un fraude electoral en el que participaron los dirigentes del entonces Instituto Federal Electoral, hoy Instituto Nacional Electoral. Su posición al respecto siempre ha sido radical: quienes no coincidan con su versión sencillamente son cómplices o encubridores del fraude electoral del que supuestamente fue víctima el hoy presidente.

La condena es más grave aún, puesto que alcanza a los actuales directivos del INE, sin importar para nada que la victoria electoral del hoy presidente, en 2018, haya sido debidamente declarada por el INE, además de significar una tercera alternancia partidista en la presidencia de la república; ni que la transición mexicana a la democracia incipiente que experimentamos haya sido resultado en buena medida de la labor del IFE y del INE. Es por ello que la iniciativa presidencial en materia de reforma electoral simplemente intenta borrar cualquier vestigio de lo que fue el entonces IFE y de lo que es el actual INE o lo que queda de éste. Apenas la semana pasada, mediante un comunicado de prensa, el organismo constitucional “autónomo” Comisión Nacional de Derechos Humanos se ha sumado al empeño gubernamental de avalar y legitimar la desaparición del INE mediante una supuesta recomendación a las autoridades legislativas para que aprueben la iniciativa presidencial en la materia.

Es precisamente en este contexto que cobra mayor relevancia el testimonio de la entrevista del dirigente partidista, pues su autor en ese momento era el principal estratega electoral del partido político que postuló al candidato presidencial perdedor. Para acabar pronto, el entrevistado atribuye la derrota electoral al propio candidato presidencial por haber creado una estructura electoral paralela a la del partido que lo postulaba. La razón, la desconfianza del candidato hacia la dirigencia de su propio partido, de tal suerte que al dividir el esfuerzo organizacional electoral de su partido para efectos prácticos lo diluyó.

El otro aspecto a mi juicio fundamental del libro se deriva también de las entrevistas que complementan los capítulos redactados por la autora con el deseo de avalar y acreditar lo ahí dicho. Pero no solo de una sino de las tres en su conjunto, pues desde mi punto de vista las tres entrevistas coinciden en diferentes matices, tonos y énfasis, en una cuestión mucho más importante de todo cuanto sostiene la autora en los 28 capítulos breves anteriores. Debo aclarar antes que los tres entrevistados fueron en su momento colaboradores directos e inmediatos del hoy presidente de la república. Por eso es que resulta tan importante su coincidencia en el sentido de que, lo digo con mis propias palabras, la gobernabilidad democrática del país se ha escapado de las manos del presidente de la república. Trataré de explicarme y de concluir.

Sin un programa de gobierno previamente consensado al parecer con nadie más que consigo mismo, el presidente afirma llevar a cabo una cuarta transformación de la república. Como es evidente hasta el momento, la palanca más poderosa que tiene y ha puesto en práctica para lograr dicha transformación es una formidable campaña publicitaria sostenida por el aparato gubernamental a su servicio. Veamos algunos detalles.

Los pocos cambios estructurales intentados hasta ahora, de los cuales el más conocido por su fracaso estrepitoso es la reforma eléctrica, chocan de frente con todo lo construido de manera mediata e inmediata en la administración pública federal en las diferentes materias que involucra la reforma. Por cuanto a los cambios organizacionales, el fracaso igualmente estridente o más todavía ha sido en materia de salud; donde después de desaparecer el Seguro Popular y crear una nueva institución abortada de inmediato, el INSABI, todo indica que la sentencia a la ineficiencia organizacional está dirigida ahora nada menos que al Instituto Mexicano del Seguro Social. Los “resultados” no podrían ser más catastróficos.

De las obras públicas de largo alcance mejor ni hablar, pues su descrédito habrá de acompañar por el resto de su vida al responsable político de su diseño. Pero, sobre todo, a los contribuyentes que durante el resto de nuestras vidas también habremos de pagar las deudas públicas adquiridas por cancelar un aeropuerto casi a la mitad de su construcción; por la reciente reinauguración de otro aeropuerto construido hace más de cincuenta años y que hoy ni siquiera puede recibir vuelos internacionales; un tren peninsular sin proyecto ejecutivo ni trazo definitivo de ruta alguna; así como una flamante refinería inaugurada antes de terminar su construcción y cuando está lejano el inicio de su funcionamiento, proyecto anunciado desde antes como poco rentable y obsoleto desde el punto de vista tecnológico para sus supuestos beneficiarios. En consecuencia, la escasez de recursos para el gasto público programado habitual no solo genera ineficiencia en los servicios públicos sino también protestas de grupos sociales que antes nunca se habían manifestado.

En este contexto, es natural suponer que la prioridad fundamental del responsable de todo lo anterior es mantener el poder para eludir la rendición de cuentas, la fiscalización y la sanción. Lamentablemente para él y para los habitantes de este país sus posibilidades de control de la situación han disminuido, si no es que han desaparecido o están a punto de desaparecer. El aprendiz de brujo que aseguraba tener la solución para todos los problemas nacionales habidos y por haber resulta que no la tenía. Es a lo que de una u otra manera se refieren los entrevistados.

Pero, desde luego, como siempre sucede en el análisis de estos asuntos públicos habitualmente llamados “políticos”, aunque sean eminentemente técnicos y materia de una evaluación rigurosa y sistemática, todo depende del cristal con que se miren. El presidente de la república dice que vamos requetebién, ¿usted qué opina?

  • Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, maestro en Administración de Empresas por la Universidad Autónoma del Estado de México, especialista en Justicia Electoral por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, doctorado en Estudios Políticos por la Universidad de París (Francia) y doctorado en Derecho por el Instituto Internacional del Derecho y del Estado (México); posdoctorado en Control Parlamentario y Políticas Públicas por la Universidad de Alcalá (España) y en Regímenes Políticos Comparados por la Universidad de Colorado, Campus Colorado Springs (EEUU). Autor de “Formas de Gobierno y Sistemas Electorales en México” (Tres tomos, Centro de Investigación Jorge L. Tamayo); “Constitucionalismo Multinivel, Argumentación, Deontología y Otros Temas Jurídicos” (Poder Judicial de Oaxaca, Editorial Tirant lo Blanch), “Técnica Legislativa, Control Parlamentario y Gobiernos de Coalición” (Instituto Internacional del Derecho y del Estado, Editorial Flores), entre otros libros de derecho público, privado y social.
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