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“El cristo en mi corazón”

Luis Miguel Urbiña Calvo

Solo un antes, solo un después
Antes de ello belleza, cercanía y fe.
Más tarde gozo, placer, amor y fe
Durante ello, no lo explico, no lo sé

Antes de ello gusto, gracias ¿yo porque?
Inmerecido el lugar de “él”
Un honor, un privilegio, divino “él”
Yo, un simple mortal con humilde ser

Qué alegría, qué emoción y padre nuestro sin cesar
¡Hágase la voluntad del rey!
Del rey de los judíos ¡Jamás, jamás lo imaginé!
¡Jamás, jamás lo olvidaré!
Después a mi mente las caídas, el inmenso amor que tuvo, que tiene, amor
celestial sin perecer

¡Cuánto sacrificio! Cuanto soporto el gran maestro, nuestro Dios, Jesús de
Nazaret
Qué admirable, que supremo su amor por el mundo
Sin que en la respuesta tengamos interés
Un día antes sin lavado a obispos
Al día siguiente un inmerecido ¡honor, bendición y placer!

Contar no puedo de los momentos del ¡martirio del rey!
Solo antes puedo decir y solo después, de lo que sintió no lo puedo explicar
Solo él, solo él…

Qué grande fue su ¡gracia, su humildad, su entrega, amor, su ser!

 

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