¡Duro, duro y a la cabeza…!
Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
Se acaba el sexenio… Está llegando el plazo fatal, como dicen en el ambiente jurídico… Y ya, se le acabó el tiempo a la primera magistratura, ya no hay mañana y, sus colaboradores nunca entendieron que, el ejecutivo tuvo una oportunidad valiosísima y única de vestirse de luces y de gala como en los toros (metáfora).
Nunca entendieron el círculo rojo, ni los consejeros más cercanos y, mucho menos, los colaboradores que, no es su trabajo solo decir que, sí, pero desgraciadamente perdieron la oportunidad de incidir de manera cierta, permanente, definitiva y, positiva. Sin embargo, no aprovecharon la oportunidad, probablemente se aprovecharon del poder que, por cierto… No nos consta.
Pero para bien del país tampoco nos consta que hayan incidido. Es muy lamentable que, no hayan hecho más que mal aconsejar al ejecutivo federal por ejemplo, desaparecer fideicomisos o, desaparecer guarderías o, desaparecer seguro popular, peor aún que, el “gatifero” “Dr. Muerte”, ¡Perdón! Gatell, fuera el artificie de la matazón por tantos tropiezos.
Sí, errores, omisiones, fallas, desatinos y torpezas al no combatir ni contener ni atender la pandemia del COVID-19 con la certeza, seriedad y oportunidad requerida. Subsecretario de salud federal, pésimo como médico y, como servidor público; quien perdió el rumbo, la ética, la dignidad y la responsabilidad.
Asesores y consejeros que, tampoco evitaron tantas masacres, tampoco evitaron que corriera la droga, no atendieron a los niños con cáncer, no atendieron a las madres buscadoras, salieron malitos los asesores y miren que queremos pensar… Que fueron los asesores los atascados, los improvisados, los lentos, los distraídos o, los engolosinados con el poder…
Desgraciadamente, desde la perspectiva que, la veamos. Todo fue un fraude para los que pensaron que el titular del ejecutivo sería libre de decisiones, pues, hay quienes aseguran que su secretario particular, si es, y, sigue siendo muy particular, al igual que, su primer círculo muy redondo y muy cerrado, pues, está de manifiesto que ni el aire extraño entra o sale del “palaxo nacional”.
Y, a estas alturas del sexenio que, agoniza ya no se verá un resultado como consecuencia de una prueba “superviniente” cómo se dice en el derecho, cuyas pruebas en algunos procesos judiciales son las pruebas que se desconocen durante el proceso y teniendo relevancia para la litis surgen de manera importante para ser admitidas y, valoradas en su momento procesal oportuno.
Y, de ¡verdad!, lo decimos sin alegría ni festejos. Al contrario, lo decimos con pena, con vergüenza, con molestia y sobre todo tratando de consolar a muchas personas que a lo largo y ancho del país tuvo y, tiene confianza en la actual administración del ejecutivo federal. Quién incluso, sigue pensando… seriamente que, algún proyecto probará su eficacia y funcionalidad en este sexenio.
Ya quedan muy muy pocos días… para terminar con las barbaridades que han inventado los consejeros y asesores del ejecutivo federal, cómo aquello para “”devolverle al pueblo lo robado “”.
Nunca supimos a quién afectaba el avión o, cómo fue la venta o rifa; nunca entendimos en qué le afectaba al águila, nunca supimos a quién ofendió el avión y, menos supimos que fin tuvo si acaso lo tuvo…
Ya les falta muy poco tiempo para salir corriendo y abandonar al ejecutivo federal. Pero en ellos y, su conciencia quedará el no haber hecho “maldita la cosa” en favor de México y si la patria sé los ¡recriminará!
Por cierto, —aclaramos que no tenemos filiación partidista de ningún color— por aquello de las “moscas”.







