Melinda SZABADOS-BÁNYAI
JÁSZFÉNYSZARU, HUNGRÍA.- La persona a quien le dirijo estas frases nunca va a leerlas, por el simple hecho de que no habla español y no tiene la más remota idea de que va a protagonizar uno de mis textos. Llevábamos meses tratando de librar una batalla para obtener el carnet de conducir. Se encargo de ofrecerme clases, me aconsejo y muchas veces todo lo que dijo abundaba en ironía. Acepté sus comentarios y su ironía porque en estos momentos mi enfoque era aprender a conducir. Fue un proceso largo que aún no ha terminado.. meses y muchas horas pasaron y por desgracia mis habilidades no mejoraron de la forma mas adecuada y en este momento me encuentro muy lejos del carnet de conducir. No soy buena y no voy a serla jamás, intento aprender lo necesario para poder mejorar la calidad de vida de mis seres queridos.
Estoy consciente de mis puntos fuertes y de mis debilidades también. Sea como sea pagué por un servicio durante meses. No creo merecer haber sido humillada en frente de mi marido y esto fue la única forma de terminar la colaboración. No creo que humillar a una persona, una mujer y una madre fue adecuado o necesario. Si tengo fallos, carezco de conocimientos pero lo intenté y di lo que pude. De cierto modo me reconforta la idea de no tener que pasar ni un momento más conduciendo el vehículo del señor, pero por otra parte siento una gran decepción también. Pasaron meses y sigo sin carnet de conducir. Pero si para obtenerlo hay que intentarlo de nuevo con otra escuela, otra persona y tal vez lo voy a lograr. Es difícil pero lo voy a seguir intentándolo..
Espero nunca llegar a ser como esas personas que para sentirse superior humillan a otra persona. Somos seres humanos y deberíamos apoyarnos, aconsejarnos, sostenernos. Siempre habrá problemas pero nuestra actitud, nuestro intento para solucionarlos nos revela quienes somos y como somos de verdad.
La vida no carece de problemas y es el segundo verano que me plantea más de un problema para solucionar. Mientras todo es un caos intento salir adelante. Días de mal humor y poca paciencia son muchos, momentos alegres pocos, pero hay que vivir la vida que me tocó. Un náufrago en el abismo del caos, una mujer que llora mucho a veces, una mujer que se dedica a encontrar soluciones o que busca nuevos caminos todo esto soy yo. A veces me sorprende la paciencia de mi marido pero él es mi media naranja y estamos juntos en lo bueno y en lo malo.
Si me pierdo a veces, intento rehacerme, intento levantarme. No sé cuánto y cuándo me sienta satisfecha o alegre por completo con lo que tengo, pero lo estoy intentando.

*Master en escritura creativa, amante de la literatura, teatro y música. Madre de dos hijas.
szabadosbanyaimelinda@gmail.com








