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  • Por Mtro. José Ma. Villalobos Rodríguez.

Hace 30 años estuvimos asesorando a un productor de alimentos balanceados de Ecatepec que enfrentaba una contracción de la demanda de su producto para engorda de pollo. Se vivía en México la consecuencia del desencuentro entre los presidentes Zedillo y Salinas de Gortari ligados al impago de los TESOBONOS. Con el apoyo de la oficina del estado de Illinois en Ciudad de México en pleno invierno fuimos a la zona productora de maíz, entrevistamos a procesadores de alimentos balanceados en busca de un socio estratégico. Para nuestra sorpresa el fabricante que contactamos en Illinois nos aseguró en 1991 que el éxito futuro del mercado de alimento balanceado en México estaba asegurado por el consumo creciente de mascotas caseras (perros, gatos). Este pronóstico es ahora una realidad. En las grandes ciudades del país se ven ahora mucho menos niños que en 1990 y se observan cientos de perros o gatos sacados a pasear por dueños de edades diversas. La demanda de alimento seco para perro o gato ha tenido un notable crecimiento en los centros urbanos de nuestro país. En colonias adineradas se pueden observar estéticas, servicios médicos, estancias y hasta oferta de dentistas caninos y servicio de funerales para el perro o gato de la casa. Este es un ejemplo de cómo las modificaciones demográficas ligadas a una mayor urbanización, postergar el formar una nueva familia más allá de los 35 años de edad, tener el mínimo de hijos, sobrevivir a tanto evento cambiante en la economía mexicana ha hecho que florezca ahora la cadena de valor del cuidado desde la cuna hasta la tumba de perros y gatos. Se nota una muy amplia variedad de especies de perro en las familias urbanas mexicanas- desde animales de pastoreo hasta minúsculos chihuahuas, desde bravos perros guardianes hasta French Poodle que parecen de peluche. Todos demandan alimento y cuidados.
El envejecimiento de miles de mexicanos ha incrementado la demanda de medicamentos de sostén y cuidado de la llamada “tercera edad”. En esta etapa de la vida las personas tienen necesidades muy diferentes a los adolescentes o los adultos.
Cuando se presentan fallas en el sistema musculo esquelético propias del envejecimiento o por la naturaleza del trabajo efectuado aumenta la demanda de atención médica y medicamentos que llegan a ser en ocasiones escasos en ciudades medias. Buena parte del dinero que los pensionados cobran de su fondo de retiro en Oaxaca va a parar en médico particular y en medicinas de sostén. Consultas con cardiólogos, traumatólogos o geriatras van al alza en México, mientras que las de pediatras o ginecólogos van a la baja. Los médicos especialistas privados no cobran menos de $ 700 a $ 1,000 pesos por consulta a sus pacientes.
Abunda en nuestro país y en Oaxaca la gente muy mayor que tiene algún padecimiento que les impide salir de su casa, que viven en soledad, que su mal les obliga a dejar de prepararse por sí mismos sus alimentos o de necesitar dieta especial, pues sus organismos ya no pueden procesar igual la comida como lo hicieron en su adultez.
Este incremento en la cantidad de personas (sanas o enfermas) que llegan a los 70 a 90 años de edad está generando la oferta de nuevos servicios o productos para satisfacer necesidades básicas que demanda la vida. En Japón hace décadas que existe una gran demanda de pañales desechables para adultos no para bebés. En México ya empieza a verse en farmacias y supermercados una demanda sólida de dichos pañales para adulto. Con el paso de los años los humanos desarrollamos intolerancias o alergias a ciertos alimentos. En México donde predomina el mestizaje en la población es frecuente que padezcamos (sabiéndolo o no) un rechazo a alimentos de origen europeo – tales como el gluten del trigo, la lactosa en quesos, grasas animales, a helados o cárnicos procesados tales como embutidos. Esta condición muy mexicana se da más en la vejez y requiere un cambio de hábitos de consumo que atrae a proveedores de soluciones basadas en arroz, pollo o pescado sin grasa al cocinarse.
El consumo de azucares en México es una adicción que se inculca desde la infancia. A lo largo del tiempo se pagan las consecuencias con padecimientos desde la caries dental hasta la obesidad con sus enfermedades anexas. En el caso de los contenidos de las televisoras o de las cadenas de paga la estructura de edades de una población y el poder adquisitivo juega un papel central para la naturaleza de la demanda. En México ha ido perdiendo participación de mercado la televisión abierta y ganando la de paga. La oferta va cambiando. Los adolescentes demandan series, musicales o deportes muy diferentes que lo que es del gusto de sus abuelos o papás. Se ha investigado quién decide más qué se ve en los hogares y parece ser que se imponen los jóvenes. Esto modula la oferta que se da en los canales de paga o gratuitos. Los teléfonos inteligentes son, ahora, otro conducto para vender contenidos de noticias, entretenimiento o cine-, aunque con las altísimas tarifas que cobran las telefónicas de celular sean para uno cuantos y no llegue a masificarse la demanda.
Netflix, Disney, Paramount -todas de paga – están creciendo en México, gracias a sus contenidos diferenciados que con el confinamiento en hogares por la pandemia más es apreciado por las familias. El exceso de vida sedentaria junto con una alimentación cuyos contenidos de grasa o azucares no alcanzamos a quemar con ejercicio han generado en México la pandemia de la obesidad – bastante castigada por el virus de COVID a la hora de pasar de la enfermedad al fallecimiento. Esta obesidad se está presentando en niños, adolescentes y adultos y genera, también, una serie de demandas nuevas de bienes y servicios. Impensable hace 50 años, existen ahora alimentos bajos en calorías o grasas, terapias especiales para quitarle a las personas la adicción a comer de más, comida especial para bajar de peso, centros de confinamiento para ir gradualmente bajando de peso y programas de confinamiento para reducir la adicción a alimentos excedidos en azucares.
Spas y gimnasios para reducir el volumen de glúteos o la barriga que llevan el acompañamiento de nutriólogos están surgiendo en las grandes ciudades del país con una doble promesa: una mejora estética y un cambio de hábitos alimenticios.
Somos en el mundo uno de los países con mayor consumo de refrescos per cápita. Estas bebidas contienen gas carbónico que va dañando el tracto digestivo, a través de los años adicionado con azucares que si bien dan energía instantánea superan por mucho la dosis aconsejable para cualquier edad. Antes que se pactara el tratado de libre comercio con Canadá y Estados Unidos en México ya éramos muy fanáticos a consumir fritangas de todo tipo de los reinos animal o vegetal. Todo acompañado del respectivo picante. El TLC trajo una avalancha de comida chatarra, vísceras, pizzas, hamburguesas y alimentos semi preparados llenos de conservadores y saborizantes que los organismos de los mexicanos pronto adoptaron a su dieta bien fuera dentro o fuera de casa.
El resultado de 27 años de importaciones de alimentos grasos y de satisfacción instantánea del apetito lo podemos observar a simple vista en nuestras calles y avenidas. El páncreas del mexicano es más pequeño que el de los canadienses o estadounidenses y nuestros climas no tienen relación con los fríos extremos de nuestros vecinos. No podemos por nuestra fisiología procesar las grasas o los azucares como lo hacen los habitantes de Chicago o de Nueva Jersey.
Resultado a la vista: niños, jóvenes y adultos mexicanos, hombres y mujeres con sobrepeso. Al caminar por las calles de la Ciudad de México después de no hacerlo por 25 años como en mi caso- tenemos las evidencias vivientes del daño a la salud que trajo esta “norteamericanización” de nuestros hábitos alimenticios. No ha sido un avance, sino un retroceso en la salud pública. Las generaciones post TLC presentan ahora diabetes juvenil, hipertensión o sobrepeso en tal magnitud como jamás se había tenido en nuestro país. Y con el año de confinamiento se ha puesto peor por la imposición de un sedentarismo extra al que ya teníamos en 2019.
Los futuros costos socioeconómicos de esta conversión a una alimentación insana para las nuevas generaciones serán pagados por las propias familias que han prohijado obesidad o sobrepeso en sus integrantes. Esta es una verdadera pandemia, ya que cada persona que resulta con diabetes pierde al menos siete años de esperanza de vida y si no es cuidadosa y constante en su alimentación tendrá más temprano que tarde complicaciones graves que le costarán buena parte de su patrimonio y hasta la vida. La generación que hoy estudia la secundaria o preparatoria lleva mucho menos ejercicio físico que la que en su edad tuvieron sus abuelos. Los setentones de hoy fueron a su escuela en bicicleta o caminado. Hicieron muchas más horas de ejercicio que los jóvenes de hoy quienes hasta para ir a la tienda de la esquina demandan hacerlo en automóvil. Triste el panorama para aquellas familias que tengan que enfrentarse a las consecuencias de haber tenido una alimentación centrada en la grasa y los azúcares en una vida sedentaria. Desafortunadamente, para nuestro país no son una minoría y lo pueden constatar en nuestras calles o comercios.
Se adjuntan porcentajes de mayor obesidad en mujeres y hombres en varios países.

PROPORCIÓN DE ADULTOS CON SOBREPESO U OBESIDAD, 2016
(Porcentajes)

FUENTE: Our World in Data/obesity. Con datos de la Organización Mundial de la Salud, Observatorio Mundial de la Salud.
Para su consulta ver:
https://ourworldindata.org/obesity.
Nota: Tener sobrepeso se define como tener un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor o igual a 25. La obesidad se define como un IMC mayor o igual a 30. El IMC es el peso de una persona en kilogramos dividido por su altura en metros al cuadrado.

 

TASA DE MORTALIDAD POR OBESIDAD, 1990-2017
(Porcentajes)

FUENTE: Our World in Data/obesity. Con datos del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), Global Burden of Disease.
Para su consulta ver:
https://ourworldindata.org/obesity.
Notas: Muertes prematuras atribuidas a obesidad por cada 100.000 personas. La obesidad se define como un IMC mayor o igual a 30. El IMC es el peso de una persona en kilogramos dividido por su altura en metros al cuadrado.
Para permitir comparaciones entre países y a lo largo del tiempo, esta métrica está estandarizada por edad.

NÚMERO DE MUERTES POR FACTOR DE RIESGO EN EL MUNDO, 2017

FUENTE: Our World in Data/obesity. Con datos del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), Global Burden of Disease.
Para su consulta ver:
https://ourworldindata.org/obesity.
Nota: Número total anual de muertes por factor de riesgo, medido en todos los grupos de edad y ambos sexos.

 

SOBREPESO INCLUIDA LA OBESIDAD ENTRE ADULTOS POR SEXO, MEDIDO Y AUTOINFORMADO, 2017 O ÚLTIMO AÑO
(Porcentajes)

FUENTE: OECD Health Statistics 2019.
Para su consulta ver:
https://doi.org/10.1787/888934015467.

Nota: Las estimaciones del lado izquierdo y derecho utilizaron datos medidos y auto informados, respectivamente.
El promedio de la OCDE36 incluye ambos tipos de datos.

OBESIDAD Y SOBREPESO

Desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.
En 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.
En 2016, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas.
La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia renal.
En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos.
En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.
La obesidad puede prevenirse.

¿QUÉ SON EL SOBREPESO Y LA OBESIDAD?
El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).
Adultos
En el caso de los adultos, la OMS define el sobrepeso y la obesidad como se indica a continuación:
• sobrepeso: IMC igual o superior a 25.
• obesidad: IMC igual o superior a 30.
El IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, pues es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. Sin embargo, hay que considerarla como un valor aproximado porque puede no corresponderse con el mismo nivel de grosor en diferentes personas.
En el caso de los niños, es necesario tener en cuenta la edad al definir el sobrepeso y la obesidad.
Niños menores de 5 años
En el caso de los niños menores de 5 años:
• el sobrepeso es el peso para la estatura con más de dos desviaciones típicas por encima de la mediana establecida en los patrones de crecimiento infantil de la OMS; y
• la obesidad es el peso para la estatura con más de tres desviaciones típicas por encima de la mediana establecida en los patrones de crecimiento infantil de la OMS.
Niños de 5 a 19 años
En el caso de los niños de 5 a 19 años, el sobrepeso y la obesidad se definen de la siguiente manera:
• el sobrepeso es el IMC para la edad con más de una desviación típica por encima de la mediana establecida en los patrones de crecimiento infantil de la OMS, y
• la obesidad es mayor que dos desviaciones típicas por encima de la media establecida en los patrones de crecimiento infantil de la OMS.
Datos sobre el sobrepeso y la obesidad
A continuación, se presentan algunas estimaciones recientes de la OMS a nivel mundial.
• En 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.
• En 2016, el 39% de los adultos de 18 o más años (un 39% de los hombres y un 40% de las mujeres) tenían sobrepeso.
• En general, en 2016 alrededor del 13% de la población adulta mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres) eran obesos.
• Entre 1975 y 2016, la prevalencia mundial de la obesidad se ha casi triplicado.
En 2016, según las estimaciones unos 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos. Si bien el sobrepeso y la obesidad se consideraban antes un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos aumentan en los países de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos. En África, el número de menores de 5 años con sobrepeso ha aumentado cerca de un 50% desde el año 2000. En 2016, cerca de la mitad de los niños menores de cinco años con sobrepeso u obesidad vivían en Asia.
En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.
La prevalencia del sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes (de 5 a 19 años) ha aumentado de forma espectacular, del 4% en 1975 a más del 18% en 2016. Este aumento ha sido similar en ambos sexos: un 18% de niñas y un 19% de niños con sobrepeso en 2016.
Mientras que en 1975 había menos de un 1% de niños y adolescentes de 5 a 19 años con obesidad, en 2016 eran 124 millones (un 6% de las niñas y un 8% de los niños).
A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad están vinculados con un mayor número de muertes que la insuficiencia ponderal. En general, hay más personas obesas que con peso inferior al normal. Ello ocurre en todas las regiones, excepto en partes de África subsahariana y Asia.
¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad?
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. A nivel mundial ha ocurrido lo siguiente:
• un aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico que son ricos en grasa; y
• un descenso en la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, los nuevos modos de transporte y la creciente urbanización.
A menudo los cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud; la agricultura; el transporte; la planificación urbana; el medio ambiente; el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y la educación.
¿Cuáles son las consecuencias comunes del sobrepeso y la obesidad para la salud?
Un IMC elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles, como las siguientes:
• las enfermedades cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares), que fueron la principal causa de muertes en 2012;
• la diabetes;
• los trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy discapacitante), y
• algunos cánceres (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon).
El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles crece con el aumento del IMC.
La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Sin embargo, además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.
Afrontar una doble carga de morbilidad
Actualmente, muchos países de ingresos bajos y medianos están afrontando una «doble carga» de morbilidad.
• Mientras estos países continúan encarando los problemas de las enfermedades infecciosas y la desnutrición, también experimentan un rápido aumento en los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles, como la obesidad y el sobrepeso, sobre todo en los entornos urbanos.
• No es raro encontrar la desnutrición y la obesidad coexistiendo en el mismo país, la misma comunidad y el mismo hogar.
En los países de ingresos bajos y medianos, es más probable que la nutrición prenatal, del lactante y del niño pequeño sea inadecuada. Al mismo tiempo, los niños están expuestos a alimentos de alto contenido calórico ricos en grasa, azúcar y sal y pobres en micronutrientes, que suelen costar menos, pero también tienen nutrientes de calidad inferior. Estos hábitos alimentarios, junto con un nivel inferior de actividad física, dan lugar a un aumento drástico de la obesidad infantil, al tiempo que los problemas de la desnutrición continúan sin resolverse.
¿Cómo pueden reducirse el sobrepeso y la obesidad?
El sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles vinculadas, pueden prevenirse en su mayoría. Son fundamentales unos entornos y comunidades favorables que permitan influir en las elecciones de las personas, de modo que la opción más sencilla (la más accesible, disponible y asequible) sea la más saludable en materia de alimentos y actividad física periódica, y en consecuencia prevenir el sobrepeso y la obesidad.
En el plano individual, las personas pueden optar por:
1) limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total y de azucares;
2) aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos; y
3) realizar una actividad física periódica (60 minutos diarios para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos).
La responsabilidad individual solo puede tener pleno efecto si las personas tienen acceso a un modo de vida sano. Por consiguiente, en el plano social, es importante ayudar a las personas a seguir las recomendaciones mencionadas, mediante la ejecución sostenida de políticas demográficas y basadas en pruebas científicas que permitan que la actividad física periódica y las opciones alimentarias más saludables estén disponibles y sean asequibles y fácilmente accesibles para todos, en particular para las personas más pobres.
Un ejemplo de una política de ese tipo es un impuesto sobre las bebidas azucaradas.
La industria alimentaria puede desempeñar un papel importante en la promoción de dietas sanas del siguiente modo:
1) Reduciendo el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos procesados;
2) Asegurando que las opciones saludables y nutritivas estén disponibles y a precio al alcance de todos los consumidores;
3) Limitando la comercialización de alimentos ricos en azúcar, sal y grasas, sobre todo los alimentos destinados a los niños y los adolescentes; y
4) Garantizando la disponibilidad de opciones alimentarias saludables y apoyando la práctica de actividades físicas periódicas en el lugar de trabajo.
RESPUESTA DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS)
En la “Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud”, adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2004, se describen las medidas necesarias para respaldar las dietas sanas y la actividad física periódica. En dicho texto se exhorta a todas las partes interesadas a que adopten medidas a nivel mundial, regional y local para mejorar las dietas y los hábitos de actividad física en la población.
En la Declaración política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, de septiembre de 2011, se reconoce la importancia crucial de reducir la dieta malsana y la inactividad física. En dicha Declaración se asume el compromiso de promover la aplicación de la “Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud”, entre otros medios, según proceda, introduciendo políticas y medidas encaminadas a promover dietas sanas y a aumentar la actividad física de toda la población.
La OMS ha creado el Plan de Acción Mundial para la Prevención y el Control de las Enfermedades no Transmisibles 2013-2020, que tiene por objeto cumplir los compromisos de la Declaración Política de las Naciones Unidas sobre las Enfermedades No Transmisibles, que recibió el respaldo de los Jefes de Estado y de Gobierno en septiembre de 2011.
El Plan de acción mundial contribuirá a realizar avances en nueve metas mundiales relativas a las enfermedades no transmisibles que deben alcanzarse no más tarde de 2025, incluidas una reducción relativa del 25% en la mortalidad prematura a causa de dichas enfermedades para 2025 y una detención del aumento de la obesidad mundial para coincidir con las tasas de 2010.
La Asamblea Mundial de la Salud acogió con satisfacción el informe de la Comisión para acabar con la obesidad infantil (2016) y sus seis recomendaciones, a fin de dar respuesta al entorno obeso genético y los periodos cruciales en el ciclo de vida de manera que se combatiera la obesidad infantil. La Asamblea Mundial de la Salud de 2017 acogió favorablemente el plan de aplicación destinado a orientar a los países en la puesta en práctica de las recomendaciones de la Comisión.
Fuente: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

 

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