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Hugo SILVA

Fotografías: Comité organizador

ZIPOLITE, OAX.- El festival nudista de Zipolite nació como una continuación del Encuentro Latinoamericano de Nudismo en 2016, como una brisa que lleva consigo semillas de un modo de vida alternativo. Desde entonces, este evento ha tejido, en el telar del tiempo, experiencias que transforman tanto a quienes se acercan por primera vez, atraídos por la curiosidad, como a los practicantes veteranos, custodios de una tradición que aquí encuentra un espacio para florecer y entrelazarse. Así, bajo el sol y las olas de Zipolite, los clubes nudistas y los iniciados hallan un terreno fértil para la convivencia y la camaradería.

La obra del comité organizador, que con el tiempo se consolidó como Bi Shieeladi A.C., ha sido un acto de creación colectiva, una ofrenda al espíritu de la comunidad ya que es un comité voluntario y sus integrantes no perciben pago alguno. Sin embargo, toda creación enfrenta sus sombras: el festival, aunque ha dejado una derrama económica acumulada de aproximadamente un acumulado de 252 millones de pesos durante sus últimas ediciones, carga sobre sus hombros el peso de la precariedad. Los costos de su realización, que oscilan entre 80,000 y 110,000 pesos, se han convertido en un desafío constante, un recordatorio de la fragilidad que acompaña a las grandes empresas humanas.

Aunque las autoridades municipales y estatales han contribuido con los recursos necesarios para dar vida a las actividades musicales —un eco que resuena en el marco del festival, pero destinado principalmente a un público ajeno al nudismo—, el corazón del evento late con el esfuerzo del comité organizador. Es este grupo el que enfrenta el reto de sostener y dar cuerpo a una celebración que, aunque poderosa en su esencia, sigue siendo relegada alos márgenes de la sociedad.

Las grandes empresas, atadas a una lógica de mercado que esquiva lo alternativo, mantienen su distancia; mientras tanto, las empresas locales, ancladas en una cautela heredada del conservadurismo, miran de reojo, renuentes a involucrarse. Paradójicamente, este festival, que se ha alzado como la segunda actividad turística estatal de mayor impacto en redes sociales y medios de comunicación, sigue librando su batalla por ser aceptado.

En esta lucha, el festival no solo buscó sobrevivir, sino afirmar su lugar, como un río que, a pesar de las rocas en su cauce, encuentra siempre el modo de avanzar hacia el mar, dando un giro hacia algo más cercano, enfocado a actividades de más pequeñas con la intención de hacerlo más amigable con el nudista y viable económicamente, sin embargo, los esfuerzos por dar continuidad al proyecto han chocado una y otra vez con obstáculos insalvables. Ante esta realidad, se ha tomado la difícil y dolorosa decisión de cerrar este ciclo, haciendo de esta edición la última. Con el corazón lleno de gratitud y nostalgia, los invitamos a ser parte de este cierre, a vivir y celebrar juntos este último encuentro, como un acto de despedida y de memoria compartida.

 

*Hugo Silva es co-fundador de Visita Zipolite y miembro del Comité Organizador del Festival Nudista desde 2017. Se ha dedicado por más de una década a la promoción turística de su comunidad.

 

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