Ana Karen PALAU*
Mes que envuelve esa nube de romanticismo, de sentir que vas en el aire con el enamoramiento, de llenar de regalos y palabras bonitas a la pareja, a los amigos y demás familiares. En el contraste están las personas que sienten hundirse por el vacío de una ausencia, de un amor que se fue, de una historia que llegó a su fin.
Para quien se encuentre en estos momentos en situaciones complicadas quiero pedirles que se den permiso de volver a llenar sus corazones de amor, de gozo, de PAZ, una separación es un duelo, es un proceso, date el permiso de validar tus emociones, pero también date el permiso de retomar tu camino, de volver a sonreír, de ser feliz, comienza con pequeñas cosas que te den alegría, esa sensación de amor y gratitud.
Enfoquémonos en las relaciones de pareja, pero no hay que perder de vista que la relación más importante es contigo mismo.
La presencia de alguien en tu vida debe darte paz, deben vibrar en la misma frecuencia, no necesariamente tener las mismas ideas o pensamientos, pero sí tener en común la comunicación, la comprensión, la empatía, reconocer que no todo será perfecto, días grises habrá, pero siempre será todo dicho y hecho con la mejor de las intenciones, sabes que esa persona da lo mejor para ti. Es alguien que no va a poner exigencias ni condiciones.
Te encantaría que te trataran con todo el amor, con todas las atenciones, que escuchen tus necesidades, que seas comprendida en tu forma de llevar la vida y libre de juicio de tus puntos débiles ¿verdad?, pues eso es posible…
Aquí esta el secreto… conócete, acéptate, valórate y hazte responsable de aquello en lo que debes tomar acción, actúa y ámate sin condiciones. Todo comienza en ti.
¿Vivir en pareja suena tan bonito, pero tienes claro el para qué quieres una pareja?, ¿para planear una boda, tener hijos y familia?, ¿sentir seguridad?, ¿no sentirte sola o solo?, ¿para viajar?, ¿para bailar en las fiestas?, ¿para qué? Debes ser claro en cuál es tu intención de compartir con una pareja, esta debe ser enriquecedora, debe de existir reciprocidad, cada quien tendrá sus propios objetivos y procesos, pero siempre deben ser para contribuir y no restar.

Lo mismo aplica en las amistades o en cualquier otro tipo de relación, familiar, de negocios, fines deportivos, culturales, educativos, etc., sea cual sea debes de tener claro qué quieres para tu vida y a qué personajes quieres en tu película, rodéate de relaciones sanas y no “tóxicas”. Recuerda, a nadie podrás cambiar, las personas cambian hasta que sus procesos se lo exigen y ellos lo eligen, los límites y las permisiones están en ti y solo en ti.
Te das cuenta lo importante que es realmente tener claridad en lo que esperamos y en lo que estamos dispuestos a dar a nuestras relaciones, siempre lejos de falsas expectativas y juicios. Así no hay forma de que tu paz sea vulnerada por la falta de un mensaje, de una llamada, de un detalle o de una mala interpretación en la comunicación.
Si con esta claridad decides que esa persona no va acorde a lo que necesitas y la solución es la separación, que sea una disociación en amor pensando en el bien común y en los mejores términos. No es un fracaso, es un aprendizaje, una oportunidad para seguir creciendo.
Si vives algún tipo de violencia busca apoyo profesional, ninguna persona debe estar bajo presión, sometida u obligada a hacer algo que no desea.
Si así lo eliges, cada día repite: “me abro a recibir amor y me permito sentirme amada o amado, amada o amado con mi propio amor”.
Luz para tu camino.

*Arquitecta de interiores de profesión, artesana, practicante de barras de access, canalizadora espiritual y de registros akáshicos. Enfocada en expandir la conciencia con el autoconocimiento y el entendimiento del ser de una forma práctica.palau.ana.11@gmail.com




