Por: Mtro. José Ma. Villalobos Rodríguez
La moderna democracia que hoy priva en Estados Unidos de América (EUA) tuvo que pasar por años de procesos de cambio profundo para llegar a lo que es hoy. Acaba de demostrar su valía este sistema político que permite que el poder ejecutivo tenga contrapesos efectivos en el judicial y legislativo frenando así a el Presidente Donald Trump quien quiso pasarse de lanza y no pudo. La herramienta más socorrida por Mr. Trump durante sus años infaustos en la política fue muy simple: faltar a la verdad en la mayor cantidad de veces posible. Hostigar desde la Presidencia a quien le venía en gana, usar la justicia para tus intereses, generar negocios para sus empresarios amigos y familiares sin importar que sea venta de armas o de gas natural. Todo lo que dejó lucro, fue bienvenido.
Curiosamente el consejo de Fidel Castro que le dio mejor resultado a Chávez en Venezuela tenía similar fondo que las difamaciones de Trump: “A LOS QUE SE OPONGAN SIEMBRALES DELITOS, ESO LOS DESCALIFICA PARA SIEMPRE”.
Latinoamérica y el Caribe jamás han sido un subcontinente con tendencia a la participación ciudadana, la transparencia, el imperio de la ley o la prevalencia de el bien común. La desigualdad económica existente data de tiempos pre hispánicos- años antes de la independencia de España, Portugal, Holanda o Inglaterra o de alguna intervención de la Unión Americana –como lo fue la creación de Panamá despojando de tierra a Colombia y tener la mejor opción para construir un canal interoceánico.
Tener en el poder “HOMBRES FUERTES” ha sido la norma. Pueden ser militares de derecha (Pinochet en Chile, Porfirio Díaz en México) o de izquierda a lo latinoamericano con sendos depósitos en Suiza (Fidel Castro y su hermano en Cuba, Chávez y Maduro en Venezuela).
Han sido pícaros ladrones en Argentina (Saúl Menem) o en México (Miguel Alemán o Carlos Salinas de Gortari) que llegan a la vejez con grandes fortunas ilícitas y como Menem mueren de viejos en su cama.
Los ha habido más exóticos como Leónidas Trujillo en la República Dominicana o Ydigoras Fuentes en Guatemala, han sido blanco de la CIA como el panameño Cara de Piña o Salvador Allende en Chile. Han tenido presidencias brevísimas como aquellos cinco que gobernaron Argentina en un solo año.
Llegan al poder por golpes militares, asonadas como el caso de el General Victoriano Huerta en México o Augusto Pinochet en Chile. En ros casos son más explosivos: Colombia tiene el registro de elecciones sangrientas con dinamita de por medio.
En Paraguay tuvieron su dictador militar de mano dura (Strossner) que aparte fue muy longevo. Haíti ex colonia francesa ha sido por décadas la nación más pobre de América: Tuvo un flagelo en la familia de Doc Duvalier que ejerció una dictadura cruel y muy bandida. Uno de los hijos de Duvalier vino a estudiar Agronomía al Tec de Monterrey en la década de 1970´s pero desertó. Al final los Duvalier fueron a vivir pobremente a París. El grupo más afluente de inmigrantes en Miami son los haitianos – ahi nada más.
Brasil y Argentina – que tienen todo para ser naciones ricas y democráticas- tienen un record impresionante de malos gobiernos. Sus militares no se han andado por las ramas en eso de tener opositores. Sus técnicas de masacre – especialmente contra jóvenes- iban desde drogarlos y aventarlos vivos al mar o encerrarles hasta enfermarles de mente y cuerpo. La Guerra de las Malvinas expuso a jóvenes argentinos contra uno de los ejércitos más avanzados del mundo. La derrota fue aplastante y daño a toda una generación.
México tuvo represión paranoide en el sexenio de Díaz Ordaz que culminó en la Plaza de Tlatelolco.
En la ciudad de México se reprimía con porros y halcones en tiempos de Luis Echeverría. En las dos últimas décadas han sido las fuerzas armadas quienes han tenido carta blanca para violar derechos humanos, torturar o desaparecer gente con inmunidad. Hay más de 300 casos documentados que llevan años archivados y ni quien le mueva.
Con este panorama tan desalentador a nadie debe extrañar que sea Latinoamérica y en Caribe la región de mayor desigualdad socioeconómica del mundo. Estuve 23 años en la parte Mesoamericana de México y me consta la muy baja movilidad social, las barreras de entrada a la salud y la educación, la discriminación y el maltrato a los pueblos originarios, el poder de los caciques y tata mandones, los altos niveles de usura y extorsión, la predominancia de enfermedades de origen hídrico similar al México de los 1940´s.
En la misma región conocí gente muy talentosa pero que es asfixiada por los poderes fácticos que le rodean. Que podrían ser grandes científicos, empresarios o ingenieros pero que el bloqueo cultural o autoritario no les permite crecer a toda su capacidad. No hablar español les resulta una barrera de entrada a un buen trabajo. No poder comunicarse les encarece todo. Emprender implica hacerlo en la mayor economía informal de México.
¿Cómo reducir la desigualdad en nuestro sub continente?. Empecemos que esta tarea es un proceso que lleva años para darse. Una de las recetas que a mi me funcionaron fue darles confianza en si mismos.
Para ello la formación universitaria o de postgrado es una plataforma muy útil para que hombres y mujeres talentosas puedan volverse agentes de cambio dentro o fuera de sus comunidades. Existe un viejo refrán mexicano que dice: “EL QUE ES PERICO, DONDE QUIERA ES VERDE”. Eso aplicado mediante conocimiento práctico da a los mesoamericanos confianza en sí mismos.
La parte más difícil es romper cierto fatalismo que arrastran por estar tantos años bajo yugo local o gubernamental. Esos HOMBRES FUERTES que describí al inicio de este escrito se replican en las comunidades y su efecto es muy dañino. Son señores de horca y cuchillo que actúan siempre a su favor y con el ejemplo que dan surgen liderazgos fuertes pero estériles ya que no dejan que sus integrantes maduren y crezcan como personas. El sometimiento de la mujer dentro de las familias y las comunidades es tan añejo que se le ve con naturalidad. Las mujeres deben de pedir permiso para emprender o trabajar.
Cuestionado Bill Gates sobre para el cuál era la mayor riqueza de México contesto que no era el petróleo o los minerales preciosos sino su gente. Otra cosa sería México el día en que sus gobiernos se enfocaran en invertir en esa riqueza y no en buscar yacimientos de petróleo o gas en aguas profundas de nuestros mares o vía “fracking” en las regiones geológicamente aptas en el norte centro.
Creo que tiene mucha razón. En naciones africanas mucho más atrasadas que nosotros se está invirtiendo más en el capital humano que en la petrolera nacional. La nueva directora de la Organización Mundial de Comercio es una economista nativa de Nigeria y con una gran trayectoria internacional. ¿Quien lo dijera.? Nigeria… un país petrolero y pobre con un record muy pobre en derechos humanos.
Las naciones asiáticas han invertido dinero fiscal en educación para ingenierías que tengan aplicación práctica. India, China y Corea del Sur no reparten cada bimestre entre su población ni despensas ni dinero.
Tienen todo tipo de alianzas estratégicas de sus emprendedores con las mejores universidades de Occidente para formar grandes profesionistas en carreras prácticas. China ha repatriado talento a costo fiscal mientras que México lo ha expulsado a costo de las propias familias.
Dentro de las áreas de investigación agrícola aplicada en el Medio Oeste de los Estados Unidos me he encontrado egresados de Chapingo desarrollando nuevos derivados de la soya o el maíz con todo el apoyo de los productores de granos y de las universidades. Allá están felices y bien pagados. Acá por mucho les pagarían 200 pesos hora clase y sin prestaciones.
Salvadoreños en Miami y Nueva York han formado sus propias empresas con gran éxito.
El área metropolitana de Chicago posee una de las cámaras de comercio mexicanas más activas y formada por nietos de emigrantes que fueron traídos en la Segunda Guerra Mundial a trabajar en los rastros y empacadoras de carne del estado de Illinois.
Pareciera ser que la receta para el éxito inmediato de las familias de Latinoamérica y el Caribe está en emigrar e ir avanzando en el mundo del emprendimiento y no en la dádiva fiscal bimestral a cambio de un voto que a cambio condena a una vida de estancamiento y frustración. La evidencia está a la vista.







