- Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo.
La vi en el parque
Le pregunté ¿si esperaba a alguien?
Contesto: espero a mi novio. Pero la vi llorar.
Entonces, yo le comenté si sufría por el amor… Me contestó no señor.
Lo que me duele es la traición de mi amiga.
Le pregunté ¿a qué se refiere?
Me dijo: no pasa nada. Le dije: ¡disculpas por la intromisión!
Me dijo: no se preocupe, ya se me pasará… Mientras lloraba y maldecía que, ya no creería.
Le dije: llore y llore sin ningún temor.
Ella me dijo: no vale mi llanto, es un desgraciado que, me engaño con mi mejor amiga.
Le dije: eso no puede ser y le pregunté ¿cómo es ella? Y, me dijo una ingrata mujer, desleal y traidora, lo envolvió con su cuerpo y su cara de Ángel.
Él se dejó convencer, yo le dije que pocas entrañas, ¡Dios no los ha de favorecer!
Ella me dijo: mejor que ¡Dios! Los observé y, juzgue que, por mí, no han de llegar al amanecer. Me dolió tanto lo que me hicieron.
Que la muerte es poca para ella y para él.
¡Qué extraño! Le dije, preguntándole ¿quién será la mujer?
Ella me dijo: se llama Lucy, pero se debería llamar… lucifer, yo pensé y sentí extraño… del entierro de mi amor, regresé.
La chica me dijo, tenía dos nombres, Lucy y el otro es creo que Lucia Estrella, por ellos pague para que sufrieran un accidente. Pero mi dolor sanar no logre. Entonces le pregunté ¿cómo era ella?, y en cuenta caí en mi mente que, mi amor nunca lo fue, pues con su novio me engañaba y yo pensando que, era toda una dama y decente mujer.
La chica no se dio cuenta de que mi alma y corazón desgarraban mi cuerpo y mi ser, porque esa Lucy mi amor no lo fue.
La chica sufría, por el amor, la traición y su conciencia.
Yo sufría sin poder ni siquiera maldecir ni desearles mal a ella y a él. Porque ya no estaban en el mundo para reclamarles los inmundos de su proceder.
Lo único que, me quedaba era ¡sufrir y enmudecer!
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