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¡Duro, duro y a la cabeza…!

Dr. Luis Miguel Urbiña Calvo

¡Híjole!, se acercan tiempos de clima frío, clima que provoca las enfermedades respiratorias, por la falta de medicinas preventivas, falta de vacunación, de atenciones médicas. Para ello, surgieron vacunas que previenen enfermarse de Covid-19. Lo que nos obliga a sincerarnos sabiendo que hay diferentes vacunas con marcas que no dan confianza o, que traen al aplicarse consecuencias no esperadas y aún mayor… Fatales.

También surgieron y se aplicaron vacunas no autorizadas, muy caras y hasta caducadas… lo que no puede permitir sector salud, es decir, no puede ni debe solapar el privilegio de la política o del sector empresarial con tal de colocar en el mercado las vacunas caducadas para no “perderle”. Porque ello, pone en riesgo a la población, sin perder de vista que, el país no lo merece ni tiene porque verse envuelto en riesgos innecesarios.

Debe actuar la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), con firmeza, prontitud, legalidad, transparencia y diligentemente ante tales acontecimientos; debe actuar obviamente sector salud y presupuesto, la Secretaria de Gobernación sin interés político ni económico alguno; ya que se deben evitar más tragedias, pues, los mexicanos hemos perdido muchas vidas por las omisiones, deficiencias y aletargamiento con respeto al Covid-19.

No podemos omitir que la vacuna ABDALA provenga de dónde provenga, no se sabe con certeza de su autorización o VoBo por parte de la Organización Mundial de la salud. Experimentar con vacunas no autorizadas o aprobadas con dudas es tanto como no querer, pero aceptar, lo que, desde luego, no es cosa de juego.

En este espacio procuramos ser objetivos e imparciales y hasta ahora la información sobre los estándares mínimos que debe tener la vacuna ABDALA no son del todo certeros e indudables. Por el contrario, genera dudas e incertidumbres, en lugar de seguridad, confianza y certeza. No somos renuentes, sino colaborativos y sobre todo tenemos como principio básico servir, no servirnos.

Apelamos al derecho a la salud constitucionalmente hablando, pero también como un derecho humano, inalienable, enajenable, indudable. Este no se debe objetar y, quien quiera vacunarse muy libre de hacerlo, pero opciones de mayor certeza legal y científicas deben existir seguramente. No dejemos que nuestra salud sea motivo de regateos o dudas.

Pensamos y, sentimos seriamente que… Los mexicanos merecemos ser tratados con respeto, mucho respeto a nuestra salud y los medios que el estado mexicano debe proveer con rigurosa calidad científica y, estándares autorizados por la Organización Mundial de la Salud. Y, creemos que… Podemos tener un sistema de salud preventivo, combativo y procreativo, funcional y, eficaz.

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