Editorial agosto 2016

Editorial agosto 2016

Muchas Felicidades a nuestra querida colaboradora Dalia Jazmín Antonio y Daniel Maxum y a sus familias por su enlace matrimonial, amor infinito y bendiciones.

La situación social en Oaxaca rebasó aquel aciago conflicto del 2006, los días siguen pasando y el panorama no se aclara aún, a pesar que se ha tocado fondo. Las cosas no están bien en Oaxaca, aunque se les disfrace y traten de ocultarlo. No son sólo las tiendas de campañas de la CNTE en el Zócalo que lentamente avanzan en las calles del Centro Histórico, las pérdidas monetarias en los comercios, la imagen que se llevan los visitantes y la violencia en muchos municipios.

Es el hartazgo que existe por el alto grado de corrupción de un bando y de otro, además de la poca voluntad política para resolver los conflictos que han dejado al pueblo entre la espada y la pared.

Ha quedado claro que los ciudadanos necesitamos organizarnos y realizar acciones al margen del gobierno y de los partidos. ¿Qué se debe hacer? Las marchas y las denuncias en redes sociales, son sólo lamentaciones que pasan desapercibidas o ya forman parte de la vida diaria.

Las crisis son oportunidad de cambio y hasta que no nos vemos afectados directamente en nuestro patrimonio personal o familiar tomaremos cartas en el asunto. La unión hace la fuerza, pero quiénes están dispuestos a no pagar impuestos un mes, a cerrar una semana sus negocios, a no comprar en tiendas departamentales o no consumir gasolina un día. Urgen acciones que impacten más allá de las quejas en el hogar y los cafés… El reto seguirá siendo la suma y compromiso de voluntades ciudadanas.