Editorial junio 2016

Editorial junio 2016

Muchas felicidades a Lorena Méndez Zárate y Armando Gallegos Camacho, y a sus familias por la llegada de su hijo Leonardo, que complemente su felicidad.
Muchas felicidades a Gloria Alejandra Orozco Arriaga y a Oscar Iván Velasco Flores y a sus familias por la Presentación de su hija Romina ante Dios, que guíen su camino con sus enseñanzas.
Felicidades a Guadalupe Sierra y Antonio González, a sus familias por su enlace matrimonial, que su amor crezca día con día.

La batalla campal por la gubernación, presidencias municipales y diputaciones en Oaxaca llegó a su fin, después de la guerra sucia, los debates, los cuestionamientos hacia los candidatos. Llegó la hora de elegir a quien nos gobernará y representará.

La ciudadanía está harta y decepcionada de los políticos de todos los colores, qué esperanza se puede tener ante el aumento de feminicidios, de la violencia y la creciente inseguridad en las calles, etcétera.

Los oaxaqueños estamos cansados de la corrupción, de los abusos de poder, de los errores u omisión en acciones en la que han caído los diputados, senadores y funcionarios, hartos que los políticos hagan negocio con la política y ganen en seis o tres años millones de pesos que podrían ocuparse de aquellos problemas que les importaban durante su campaña electoral y que, además, no les hagan nada más allá del escándalo. ¿A qué funcionario le han quitado un peso?

¿Quién tiene la culpa de todo esto? ¿El sistema de gobierno? ¿Los partidos políticos? ¿La sociedad?, muchos de los males que aquejan a la sociedad, sin duda, se atribuyen al mal desempeño, corrupción e impunidad de los funcionarios y políticos, pero también como sociedad debemos asumir nuestra parte de culpa. Nos hemos convertido en una sociedad pasiva, permisiva, cómplice.

La oportunidad de hacernos responsables como ciudadanos para exigir el cumplimiento y vigilar el accionar de los que lleguen al poder está en las urnas, ¡Participe! ¡Salga a votar! Vote por quien usted guste, por quien crea o le genere confianza, pero ¡Vote! No condene a Oaxaca con su pasividad, con su falta de participación, con su desdén.